miércoles, 13 de diciembre de 2017

Cuando las cosas en el trabajo no salen como se planearon



A veces ocurre que, luego de un cambio, descubres que las cosas no son como las imaginaste o no salen como se planearon. Es una situación que pasa con frecuencia en todos los ámbitos de la vida, pero que se vuelve especialmente sensible cuando se trata de un trabajo nuevo o nos dan un ascenso.

Cualquier cambio de trabajo trae oportunidades que deben evaluarse con objetividad pero también riesgos que requieren estudiarse con cuidado. En la misma medida, quien se enfrenta al cambio laboral tendría también que hacer la valoración de las fortalezas con que cuenta para enfrentar sus nuevos retos y las debilidades que podrían dificultar su desempeño al cambiar de funciones.
Por supuesto, se pueden hacer todas estas cosas y aun así descubrir al cabo de un tiempo que la situación cambió o que las estimaciones no fueron tan acertadas. Puede ser que descubres que tu quehacer no es tan interesante como lo imaginaste, que no trae aparejados nuevos aprendizajes o el sueldo prometido, que te desempeñas por debajo de tus posibilidades o que la relación con tu jefe resulta muy difícil y trae consigo una desvaloración de tu trabajo o tu persona. Todo esto genera estrés, frustración y termina por desmotivar.

Si detectas que lo que te ocurre va más allá de una cuestión de tolerancia al cambio o de adaptación al entorno laboral y ello impacta en tu desarrollo profesional y tu satisfacción personal, es momento de pensar en la manera de salir esa situación para buscar una mejor.

Qué hacer:
  1. Reflexiona antes de decidir. La decisión de cambiar un trabajo poco motivante por uno nuevo trae consigo una carga emocional fuerte. Antes de tomar una decisión analiza qué te desmotiva, qué oportunidades de desarrollo tienes todavía donde te encuentras y si vale la pena luchar por ellas. Tómate el tiempo que sea necesario para aclarar tus pensamientos.
  2. Evalúa tu satisfacción. Sé honesto contigo mismo y valora tu grado de satisfacción total con tu trabajo, incluyendo los aspectos secundarios, como bonos y prestaciones, y los intangibles, como el prestigio de la empresa. ¿Eso lo puedes encontrar o superar en una nueva posición?
  3. Diagnostica tus oportunidades. ¿Puedes hacer algo para mejorar tu situación actual? Evalúa si tu puesto puede brindarte opciones a futuro, con base en tu experiencia y el tamaño de la empresa. Si aún ves posibilidades, considera una aclaración de la situación con tu jefe, una renegociación de las condiciones o quizá un movimiento lateral hacia otro departamento.
  4. Construye tu “Plan B”. Si a pesar de lo anterior no puedes mejorar tu situación laboral actual, habrá llegado el momento de buscar una nueva oportunidad. Si sabes lo que quieres y lo tienes claro, sólo tienes que trazar un plan realista para conseguirlo… al menos más realista que el que te condujo a tu situación actual. Recuerda las palabras de Víctor Martín, CEO de Wiluve: Sin plan no hay premio.
  5. Enfrenta el miedo al cambio. Es importante aceptar los cambios que nos depara la vida laboral y el saber adaptarse a ellos es una competencia importante, como también importa estar preparado para realizar cualquier cambio profesional cuando la situación lo requiera; pero sobre todo, es importante no atarse a una ambiente que no te motiva o no te ofrece más oportunidades de crecimiento.
Imagen: Autónomo_images

¿Qué hora es?


Centros educativos en sus torres de marfil



Sigo interesado en tomar cursos de escritura para la web. Quiero tener un blog bien escrito que interese a mis lectores y aspiro a tener una publicación periodística digital en el campo de la educación… ¿y por qué no? también quisiera para un futuro no muy lejano llegar a ser escritor de libros; es mi siguiente etapa en mi formación humanista.

Como soy un convencido de la educación formal, me puse a buscar instituciones que me ofrecieran la tan anhelada capacitación. Descubrí varios lugares interesantes en mi ciudad: la Escuela de Escritores de la SOGEM, la Escuela Mexicana de Escritores (sin página web), el Centro Villaurrutia, la UNAM, Casa Lamm... Todos estos lugares tienen sistemas escolarizados presenciales que privilegian la formación de jóvenes. La oferta de cursos para adultos que trabajan es mucho menor y también, por supuesto, presencial; todos también quedan lejísimos de mi zona geográfica de vivienda y trabajo. Difícil alternativa. Exploré sus sitios web para ver cuál era su oferta de e-learning y descubrí con sorpresa -y desencanto- que salvo por algunos cursos en la UNAM y la EME, que usa el email como herramienta básica (primitiva, diría yo) de “educación en línea”, no hay nada de educación a distancia en estos sitios que se precian de ser la flor y la nata de la formación de escritores en México. Es una pena.

Una nueva búsqueda en la web me dio dos flamantes pistas a seguir: el Centro de Formación en Periodismo Digital de la UDG y la Escuela de Escritores de Madrid, ambas con una oferta asombrosa de cursos y talleres en línea para estudiantes de todas las edades, profesiones y lugares del mundo.

Dicen que para muestra basta un botón, y éste es más que representativo de la transformación que están viviendo los sistemas educativos en todas partes: los que reconocen la necesidad del cambio en las estructuras de enseñanza-aprendizaje acordes con estos tiempos y los que se resisten a la adopción de las innovaciones que marca la evolución de la sociedad y que prefieren quedarse en sus torres de marfil.

Por un lado, instituciones que plantean modelos de aprendizaje interactivos adaptables a las necesidades de estos tiempos y de sus educandos, basados en competencias y que usan intensivamente las TIC para diversificar los canales para acercar el conocimiento a más personas. Y por otro instituciones con quienes no hay globalización que valga; ni siquiera se permiten reconocer que ahora la educación es una necesidad de toda la vida y que hay que recurrir a ella de manera constante en este mundo de alta competencia laboral, sin descuidar por ello el trabajo o la familia. Es una pena que estas instituciones no se den cuenta de que hoy en día el saber no se encuentra ya nada más entre sus cuatro paredes. Estos centros siguen buscando la exclusividad y el prestigio como canal único de aprendizaje. Asimilan de manera selectiva las tendencias en la educación filtrando sólo aquellas que le aseguraran la centralización, y por ende, el control del proceso educativo. Siguen usando modelos de aprendizaje directo, basados en la palabra del profesor y en la recepción del alumno… están con un pie en el siglo XIX y otro en el XXI.

Imagen tomada de la película "El nombre de la rosa".

lunes, 11 de diciembre de 2017

El lenguaje y la lenguaja




He advertido que cuando hay dos palabras para diferenciar al hombre de la mujer, como poeta y poetisa, líder o lideresa, las mujeres por lo general prefieren que haya una sola en aras de la igualdad; y cuando hay una sola, como jefe o juez, también por lo general prefieren que haya dos en aras de la diferencia”.
Gonzalo Celorio

En México ahora el 30 de abril se celebra  “El día del niño y la niña”… Yo lo conocía como “Día del niño” nada más pero parece que en estos tiempos de lo políticamente correcto, la definición clásica hace sentir agraviada al componente femenino (¿debería decir “la componente”?) de la niñez mexicana.
Actualmente existe una gran presión en los medios de comunicación, en las redes sociales y muy especialmente en la política, para dejar de usar determinadas palabras que se piensa que llevan una carga despectiva, racista o que violan los derechos de alguna minoría; a cambio se exige el empleo de un léxico neutro y de eufemismos decorosos. En consecuencia, los cojos ahora son “personas con capacidades diferentes”, los negros ahora son “afroamericanos”, o mejor aún “miembros de la diáspora africana”, los homosexuales son “gays”, los padrastros son “padres no biológicos”, los enanos “gente pequeña” y los desempleados están en “cese temporal por conveniencia”.
La perspectiva de género es la que da más quehacer a la manipulación lingüística de los que se preocupan por no ofender el pundonor femenino respecto a sus derechos civiles… y a la Real Academia Española (RAE). ¿Quién no recuerda a Vicente Fox dirigiéndose en sus discursos a los “mexicanos y mexicanas”, a los “chiquillos y chiquillas”? Y en la radio en estos días, ¿no oímos constantemente la propaganda de la “Cámara de Diputados y Diputadas”? Un hombre casado ya no puede referirse a su esposa como “su mujer” y en una fábrica, los líderes hablan de “los trabajadores y trabajadoras que están comprometidos y comprometidas” con la producción. Ya no es bien visto hablar del Hombre, sino de la Humanidad. Ya hasta hay manuales del uso recomendado del femenino destinados a evitar el sexismo en el lenguaje. Es la revancha del feminismo de la reconciliación.
El feminismo políticamente correcto da pie a absurdos como le sucedió a la escritora Eve Ensler, quién nunca se imaginó que una representación de su famosa obra “Los monólogos de la vagina”, interpretada cientos de veces por miles de artistas alrededor del mundo, sería cancelada en un colegio de mujeres por considerarse ofensiva contra las “mujeres sin vagina”…
Para la RAE el masculino gramatical no sólo se emplea para referirse a los individuos de sexo masculino, sino también para designar la clase, esto es, a todos los individuos de la especie, sin distinción de sexos, algo que no entraña discriminación alguna sino que responde al mecanismo común a todos los idiomas de economizar en la expresión del lenguaje. En 2012 esta benemérita institución emitió un comunicado titulado “Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer” para condenar el uso y el abuso de los latiguillos lingüísticos que buscan darle su lugar al género femenino: todos y todas, ciudadanos y ciudadanas, jueces y juezas. El informe defiende el uso genérico del masculino para designar a grupos compuestos de hombres y mujeres como una característica básica del sistema gramatical del español. Con este reporte, si bien la RAE no puede poner freno, al menos marca un límite a un modo de expresarse que considera artificial y que fuerza las estructuras lingüísticas del idioma.
Como puede verse, se trata de una situación complicada. Los eufemismos son un recurso retórico para evitar la discriminación o el racismo cuyo uso parece irresistible para políticos, líderes sindicales, comunicólogos, autoridades educativas, publicistas, derivados y conexos que buscan quedar bien con todo el mundo a como dé lugar. Pero este esfuerzo llega a resultar ridículo, impuesto por restricciones sociales y políticas y, en muchas ocasiones, con total falta de sentido común. Terminemos con otra brillante frase de Gonzalo Celorio a propósito de los embrollos que causan los problemas de género por querer ser políticamente correcto:
Un proverbio tan sencillo como «el perro es el mejor amigo del hombre», ahora para hacerlo políticamente correcto tendría que enunciarse, en detrimento de su eficacia, como «la perra y el perro son la mejor amiga y el mejor amigo de la mujer y del hombre, indistinta y no siempre respectivamente».

La invención de la ciencia

Fascinante (y difícil) libro que estudia el nacimiento del pensamiento científico desde las perspectivas histórica, filosófica y lingüista. Un “must” para todos los que nos interesamos en la ciencia, el pensamiento crítico o la historia de las ideas.
Muy recomendable lectura.


viernes, 17 de noviembre de 2017

Niveles de ruido


Lola, la gata fiel




Al hablar de fidelidad de las mascotas, la gente piensa inmediatamente en el perro; no obstante, las personas que tenemos la fortuna de recibir el amor y la compañía de un gato sabemos que la fidelidad y el afecto de un minino pueden llegar a los mayores límites de entrega. 

Los gatos desarrollan vínculos afectivos con sus congéneres cuando 2 o más viven juntos, pero el más fuerte de estos lazos es el que tiene un gato con su humano, que es más estrecho que con uno de su especie y que crece con los años. Tal es el caso de Lola, la gata fiel. 

Lola siempre está donde yo me encuentro, me sigue a donde quiera que vaya en casa, espera -y pide- apapachos y los brinda aunque yo no se los solicite. Duerme junto a mí y se despierta con el despertador. Me acompaña si estoy enfermo y me protege si cree que me amenaza algo, de este mundo y hasta del otro. Me recibe con maullidos y frotamientos al llegar a casa y me acompaña a la puerta cuando me voy a trabajar. Me demuestra su amor a su manera gatuna: con ronroneos, maullidos, suaves mordiscos, masajitos, frotándose en mis piernas, dejando que le rasque la panza y hasta regalándome bichos para comer. 

El amor de un gato es regalo muy valioso, pues el humano debe ganárselo a pulso. Ciertamente, el gato se encariña sólo con las personas que lo tratan bien, que lo aman, que le proporcionan alimento y abrigo... exactamente como le ocurre a los humanos. Y una vez que otorga su amor, es a toda prueba.  

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Escribano




Encantadora imagen de un “evangelista” del siglo XIX haciendo su trabajo de escribano en el portal de Santo Domingo, ciudad de México (publicada en la guía MX CITY en un post de Ana Paula de la Torre).

En la ciudad todavía se conservan oficios tradicionales como el de sereno, afilador, camotero, organillero, ropavejero, fotógrafo ambulante, repartidor de leche o cartero. Son personajes “útiles” de la vida cotidiana en los barrios y colonias, que hoy desaparecen poco a poco conforme lo hacen las necesidades que los justifican, para quedar en el recuerdo de algunos nostálgicos o de ciertos curiosos de la historia de los usos y costumbres de esta ciudad.

Demonia

Demonia es una breve colección de cuentos de terror que pretenden recorrer, según se lee en la contra portada del libro, “el amplio espectro de nuestras pesadillas y temores más arraigados”. Me parece que tal aseveración genera altas expectativas sobre el contenido y, para mi gusto, al final uno no puede evitar pensar: ¿Ya? ¿Eso fue todo el miedo?

Sin embargo, hay algo digno de señalar y de agradecer en estos cuentos: no hay zombies ni vampiros ni alienígenas ni ningún otro monstruo perseguidor de la raza humana con apremiantes necesidades alimenticias o en viaje de estudios antropológicos. En estos relatos el miedo, poco o mucho, sale de algo más elemental, más primitivo: la imaginación del lector, hábilmente conducida por la historia y luego desbocada por la ambigüedad intencional de su final.

En Demonia las historias empiezan con elementos rutinarios, banales, para luego irse volviendo algo cada vez más oscuro, con la aparición lenta pero persistente de “el mal” que se cierne como condición natural e ineluctable del entorno; una especie de cemento que mantiene unido el relato y le da solidez, pero que, como embudo, lo dirige hacia una única salida cuyo final desemboca en un hecho ambiguo desconcertante que deja abierta la puerta a la especulación del lector, a partir de una interpretación que estará basada en su imaginación y en los miedos que ésta despertó. No es un miedo a lo que leímos que pasó, sino a lo que suponemos que ocurrió.

Para mi gusto, el relato que mejo logra dicho efecto es el del espeleólogo “A donde voy siempre es de noche”. No es la historia en sí -que por sí misma es buena, bien escrita y no tiene un final que se sienta tirado de los cabellos-, es lo que creemos de ella lo que la vuelve aterradora. ¿De verdad era sangre seca lo que estaba en el piolet o sólo barro? ¿Iba en la mochila la cabeza del espeleólogo número uno? ¿Quién puede comprobar semejante historia si alguien se atreve a contarla? Este relato me gusta porque, de alguna manera, rompe la cuarta pared con el lector al decirle de manera directa que lo que leemos “puede ser una de esas historias que la gente cuenta en la carretera o en torno a una fogata”. Me resulta tan fascinante porque “siempre es más interesante toparse con un asesino que con un mentiroso”… o con un buen cuentacuentos.

Los otros cuentos no tienen esa maestría; sus finales se sienten falsamente neblinosos, como forzados para que encajen en un relato que no es el suyo: la mosca que sale volando del eructo del psiquiatra en “Moscas”, la tuerta de la fotografía en “El manuscrito…”, el sargento Gutiérrez mandando cerrar el búnker de cemento por si las dudas, o peor aún, la demonia con instintos maternales que inmola a todo el mundo menos a las cuatro personas que fueron testigo de la posesión satánica que protagonizó 20 años atrás…

No obstante lo anterior, me parece que Demonia resulta en general un buen conjunto de historias entretenidas sin más pretensiones que ayudarnos a pasar el rato con un poco de miedo.

Referencia:
Esquinca, B. (2011). Demonia. Primera edición. Oaxaca, México: Editorial Almadía.

lunes, 13 de noviembre de 2017

Inteligencias múltiples


Las inteligencias múltiples de Gardner explicadas visualmente sin tanta complicación


viernes, 10 de noviembre de 2017

Amigos en Facebook


La ternura de los lobos




La ternura de los lobos es una historia que transcurre en la frontera de colonización canadiense en la segunda mitad del siglo XIX, entre bosques, páramos, nieve y un frío omnipresente. Frío que se lleva en la sangre y en la manera de ser de los personajes que, por sus orígenes raciales y educativos, son secos, contenidos y fuertes. La acción se ubica en una región de naturaleza hostil donde culturas diversas (escoceses, noruegos, franceses, ingleses, iroqueses…) entrechocan al estar obligadas a vivir en los mismos espacios y pelear por los mismos recursos.
El relato es denso, agobiante y por momentos desconcertante de seguir al cambiar de párrafo o capítulo pues mezcla las voces de la protagonista, el “yo” de la Sra. Ross, con las impersonales del “ellos”, los tiempos presentes y pasados de los personajes en una mezcolanza narrativa que para algunas opiniones es una manera “refrescante” de relatar, pero que para el que esto escribe resulta confuso, como atropellado y falto de orden; una especie de madeja con varios hilos sueltos.
El hilo principal de la historia no me parece del todo original, aunque los elementos con los que se cuenta y que le dan un carácter local  sí lo sean, pues quien haya leído El nombre de la rosa, de Umberto Ecco, reconocerá elementos similares del relato: documentos ocultos que encierran secretos poderosos que no se pueden revelar; pistas ocultas en trozos de papel aparentemente indescifrables; la muerte misteriosa de un personaje homosexual que desencadena dos búsquedas encarnizadas y opuestas, una dupla de investigadores con personalidades contrastadas y un misterio final que también se desvela en un “finis africae” (en este caso, un “finis canadiensis”) en medio de las muertes de quienes buscan acallarlo.
El aparente desenlace del relato se retrasa al grado que parece que vemos la acción como en cámara lenta: las acechanzas, los pasos sigilosos en la nieve, los tiros, las muertes de Stewart, Medio Hombre y Donald, todo ello lo estira la autora hasta el límite de los nervios del lector, quien en su interior pide a gritos que se defina algo, lo que sea, con tal de terminar con el suspenso agobiante.
El final queda como trunco, indefinido en varias de sus líneas narrativas y eso resulta frustrante: ¿Qué fue del trozo de hueso con la supuesta escritura india? ¿En qué acaba la participación del pobre Sturrock? ¿Qué sucede con Francis? ¿Qué hace el Sr. Ross? ¿Qué le depara a Line la vida en Dove River? ¿Qué hace la Sra. Ross una vez que descubre esa libertad y la posibilidad de amar a otro hombre? Este final de desenlace poco claro me hace recordar la escena última Lo que el viento se llevó, manteniendo hasta más allá del final el suspenso sobre el destino de los personajes.
El origen del nombre de la novela tampoco queda claro, ¿es referencia directa a los lobos que no se comieron a Line y sus hijos y “prefirieron” despacharse al caballo enfermo? ¿Es referencia a la emoción final de los sobrevivientes por las muertes de Donald o Stewart? ¿Es una metáfora que hace referencia al amor que nace entre la Sra. Ross y su guía indio Parker, ambos lobos en persecución de su presa Stewart? ¿Es referencia a todos los personajes, convertidos en lobos para poder sobrevivir en esas tierras inhóspitas, pero con afectos y amabilidades en sus corazones, en sus comportamientos?
El resultado de todo esto es un relato oscuro y agridulce del que no puedo decir que me haya gustado, pero tampoco que me haya desagradado en todo; es una indefinición similar a la del final de la propia novela.

Referencia:
Penny, S. (2011). La ternura de los lobos. Primera edición en español. Villatuerta, España: Ediciones Salamandra.


Libros frescos


Definiendo el aprendizaje móvil



El Aprendizaje Móvil (AM), o mLearning, tiene varias definiciones. Según Ramírez (2009) se puede entender, de manera sencilla, como el aprendizaje que toma lugar mediante el uso de dispositivos móviles; también puede hacer referencia al uso de una conectividad sin cables (wireless) de los dispositivos móviles que apoyan al eLearningo puede tratarse de cualquier actividad educativa que permite la interacción con algún dispositivo digital compacto. Para la UNESCO (2011) el AM es la integración de la telefonía móvil en el ámbito educativo para facilitar de manera instantánea el acceso a la información y a la comunicación con independencia del tiempo y la ubicación geográfica del usuario. En tanto que para Laurillard (2007) el AM es la construcción de conocimiento que realiza un aprendiz mediante el uso de tecnologías móviles. En cualquier caso, los elementos fundamentales del concepto son la movilidad de la tecnología y el aprendizaje individualizado.
En el AM, el factor “movilidad” es muy complejo, pues implica varios aspectos a tomar en cuenta de manera simultánea, según mencionan Ludvigsen et al. (2009): a) la movilidad en un espacio físico y en el tiempo por parte de un usuario que puede desplazarse a voluntad de una ubicación a otra a lo largo del día, según transcurren sus ocupaciones, y en las cuales, si tiene un momento libre o deliberadamente previsto, puede acceder a la información para estudiar; b) la movilidad tecnológica que implica el llevar consigo un dispositivo digital ligero y sin conexiones físicas a la energía o a la red, que se puede guardar en un estuche o un bolsillo; c) la movilidad conceptual, permitiendo el salto constante entre tópicos, temas o aplicaciones de software para obtener aprendizaje formal o informal, comunicación, entretenimiento o simple curiosidad; y d) la movilidad social que permite la interacción instantánea con otras personas o grupos en contextos de educación, familia, trabajo, redes sociales o entretenimiento.
Algunas otras de las características que tipifican al aprendizaje móvil  son: facilita la construcción de entendimientos, es fácil de usar y de organizar, cambia el patrón de aprendizaje a través del trabajo, permite dirigir de manera muy precisa lo que aprende el usuario, habilita el aprendizaje en cualquier parte y en cualquier tiempo, facilita la experiencia de aprendizaje tanto individual como colaborativa, ofrece una oportunidad de aprendizaje no tan formal a los aprendices no convencionales, ofrece auténtica flexibilidad de contenidos y momentos de acceso a través de una gran variedad de plataformas, favorece el desarrollo de habilidades tecnológicas, puede ser usada como complemento para mejorar un curso convencional, es una herramienta consistente con las posturas cognitivistas y constructivistas del aprendizaje, promueve una atención activa por periodos más largos, entre otros.
Para Cobcroft et al. (2006) la característica fundamental y el éxito del AM se basa en la adaptabilidad natural tanto con el bLearning como con los Nativos Digitales; con el primero, porque permite la incorporación menos traumática de las TIC en esquemas virtuales y físicos de trabajo que dan confianza al educando, y con el segundo, porque esta generación de jóvenes ya llega más experimentada en el AM ya que creció haciendo un uso constante de muchos dispositivos móviles (al hablar por teléfono, jugar, oír música o ver la TV, por ejemplo).
Para la UNESCO (2011) las características que están proyectando al AM como modalidad educativa indispensable en el siglo XXI se deben a que: a) La tecnología móvil ya está en manos de alumnos y docentes, lo que implica un ahorro en inversión tecnológica para los centros educativos; b) El número de usuarios de telefonía móvil crece de manera vertiginosa, por lo que constantemente se requiere aumentar el número de accesos a ancho de banda; eso eleva la importancia de la conectividad sobre el tipo de dispositivo; c) La conectividad se ha convertido en un nuevo derecho del ser humano en el siglo XXI; d) La posesión de un teléfono inteligente no crea división entre pobres y ricos; e) Muchos países en vías de desarrollo tiene escasos recursos en cuanto a libros de texto pero no en cuanto a tecnología móvil; y f) La tecnología móvil permite acortar distancias y desigualdades entre comunidades y personas.
Burgos y Lozano (2010) señalan las nueve características más importantes a considerar del aprendizaje móvil: 1) Acceso. Se refiere a la infraestructura tecnológica que permite ofrecer la conectividad móvil al usuario. 2) Ubicuidad. Acceso a información permanentemente disponible para consulta, referencia y aplicación en cualquier lugar, en cualquier momento y para quien lo demande. 3) Usabilidad. Para considerar el diseño y la adaptación del diseño y de los elementos gráficos y de texto que se presentarán al usuario en un espacio de pantalla menor al usual. 4) Eficiencia. Es la capacidad de consulta o descarga de información, sea porque se accede a ella o por que se demanda para enviar al dispositivo móvil. 5) Flexibilidad. Es su capacidad para proveer información, contenidos y recursos en distintos formatos digitales de presentación. 6) Seguridad. Para proteger los ambientes de colaboración y de a través de aplicaciones que aseguran el envío de información confiable. 7) Consistencia. Ofrece la posibilidad de alcanzar la información de manera confiable y fidedigna en el medio seleccionado, sin importar el recurso tecnológico que se use para accesarla. 8)Interactividad. Entendida como la posibilidad de hacer y responder de manera recíproca con otras personas a través del dispositivo. 9) Aprendizaje. Potencia el aprendizaje centrado en la persona, tanto independiente como colaborativo, la atención activa y el desarrollo de habilidades profesionales.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Globalización tecnológica e innovación educativa


En la Sociedad de la Información adquieren gran relevancia los activos intangibles debido a que se reconocen como formas de valor que potencian una economía basada en el uso de las ideas y en la aplicación de la tecnología (Lozano y Burgos, 2007). La característica más sobresaliente de esta sociedad es, precisamente, la de estar articulada alrededor de la tecnología, tanto en lo económico, como en lo doméstico o lo social. En esta sociedad del conocimiento las tecnologías de la informática, las telecomunicaciones y los multimedia marcan la pauta de su impulso. Ahora, la información, el conocimiento y la comunicación se han convertido en fuente de productividad, de riqueza y de poder. Los cambios que está provocando la globalización informática no sólo son económicos, políticos o mediáticos, sino también organizacionales, culturales, sociales y personales. Por ello es que se le considera una revolución.

Estos cambios influyen de manera directa en los planteamientos educativos, los cuales exigen adecuaciones de las prácticas docentes para poder mantenerse vigentes. Dentro de este contexto, la educación no es ajena a estos cambios y se ve afectada en todos sus niveles, tanto en la práctica docente en el aula, como en las estrategias y macroprocesos de las instituciones y de los elementos reguladores, los cuales no siempre van al mismo ritmo al que las demandas de la sociedad lo exigen. Por ello, Fullan (2002) recomienda que la manera de adaptarse a las sociedades dinámicas es desarrollando una capacidad de aprendizaje tanto interna como externa, con el fin de crear y recrear patrones coherentes. El cambio es la constante y la innovación es la regla.


Innovar en el ámbito educativo significa incorporar elementos nuevos o nuevas formas de usarlos, modificando con ello el proceso enseñanza-aprendizaje, creando nuevas metodologías de enseñanza, materiales didácticos o medios utilizados. Es de esperarse que la innovación educativa cambie un sistema para mejorarlo y, con ello, se mejore el alcance de sus metas educativas, pues como señalan Altopiedi y Murillo (2010), toda innovación supone un cambio cuyo objetivo implica una mejora en la calidad de algo, pero no todo cambio implica necesariamente una innovación.


Hoy en día podemos entender a la tecnología educativa como el medio para proporcionar una mayor diversidad de canales de comunicación y de aprendizaje para el alumno. Adicional a la instrucción presencial se avizoran materiales multimedia, cursos en línea vía satélite y por Internet que permitirán llevar la educación a regiones remotas o a personas con dificultades para acceder a los centros educativos. La flexibilidad de tiempo y lugar para acceder a los contenidos en cualquier momento y desde cualquier lugar, la liberación de los formatos calendarizados y se volverá relevante la capacidad de trabajar en grupos remotos, con alumnos de diferentes regiones de un país o incluso del mundo (Lozano y Burgos, 2007).


¿Cuál es el valor de las TIC en la enseñanza universitaria? Para Rodríguez (2011), De la Serna (2011), Blázquez (2001) y para Marquès (1999) sólo son recursos que por sí mismos no aportan gran cosa al proceso de enseñanza-aprendizaje. Para conseguir un adecuado aprovechamiento de las TIC, éstas deben incorporarse como un elemento que moviliza el profesor para crear un entorno propicio al aprendizaje y favorecer con ello el desarrollo de modalidades educativas con una mejor adaptación a las necesidades de los estudiantes. Pero incrementar la comprensión de los recursos TIC y acrecentar sus capacidades de uso, tanto de docentes como de alumnos, implica dirigir primero la atención a los dominios de aprendizaje de dichas tecnologías.


Huella digital


martes, 7 de noviembre de 2017

De nomofobias y cosas parecidas



Leía yo un post de la maestra Petra Llamas sobre la nomofobia y la adicción a los celulares en los jóvenes de hoy en día; me gustó porque pone de manifiesto una realidad punzante en centros de trabajo, espacios de entretenimiento o aulas: todo el mundo desea estar conectado todo el tiempo, y el mejor modo de conseguirlo es a través de su teléfono “inteligente”. Pero también evidencia el choque cultural de las generaciones, las que son poco o moderadamente digitales y las que lo son mucho.

Comparto con la maestra Llamas la preocupación de ver que nuestros jóvenes no tienen un buen sentido de la oportunidad ni mucho menos son capaces de diferenciar las prioridades de una circunstancia especial en un momento determinado. Quizá sea culpa de la inmediatez de la vida on-line que todo lo hace igual de urgente y todo se atiende al momento, aunque también es sin duda una clara evidencia de una adicción; ahí, aparentemente, hay algo psicoemocional que no funciona bien en estas personas y las hace codependientes de una vida virtual que, por asidua, interfiere realmente con su vida real.

Ese fenómeno lo veo cotidianamente en mis estudiantes: están en clase y constantemente quieren checar su teléfono, responder una llamada o un mensaje de texto, salen del aula y lo primero que hacen es ver su aparato, van por los pasillos con su celular en la mano, chocando con otros alumnos zombies que caminan sin fijarse por donde van, igual que ellos; si comen en la cafetería, tienen su dispositivo al lado, si trabajan en la biblioteca o en el laboratorio, igual. Su vida transcurre pegada al dispositivo. Y cuando se les pide que no lo usen en clase a menos que se requiera para una actividad de aprendizaje, se sorprenden de verdad.

Sin embargo, me pregunto también cómo verá un joven de esa generación la situación y si para él sería tanto o menos grave interrumpir constantemente una importante entrevista de trabajo por responder a mensajes de WhatsApp... menos grave, supongo. Si en todos sus aspectos cotidianos transcurren a la par que la consulta constante al dispositivo móvil, ¿por qué no esperar que el entrevistador atienda también a su celular?

A mi parecer la cuestión no es sólo de adicciones, es también un asunto de sociología contemporánea. De jóvenes con escalas de valores que cambiaron rápidamente y no se adaptan ya a las de sus mayores en la generación inmediata anterior. La vida digital intensa de los jóvenes es sólo un aspecto del rompimiento disruptivo con la continuidad cultural de sus padres, maestros y empleadores. ¿No es éste un caso como los que mencionan Baudrillard y Lipovetsky de ejemplo de la nueva individualización de la posmodernidad?

“Tempus fugit” suele decirse; hoy más que nunca es verdad para las generaciones digitales protagonistas de estos tiempos posmodernos.

lunes, 6 de noviembre de 2017

viernes, 3 de noviembre de 2017

Apariencias


Procesos de aprendizaje III: constructivismo


Por su parte, el constructivismo es la corriente educativa del postmodernismo que afirma que el conocimiento es un proceso mental que cada individuo construye para sí mismo día con día de acuerdo a sus necesidades y a su interacción con el entorno. En consecuencia, el conocimiento no es una copia de la realidad sino una construcción de la persona que se efectúa con los conocimientos previos que posee y con los que ya construyó su relación con el medio que lo rodea. El constructivismo implica un proceso activo por parte del alumno, ubicándolo como el centro del proceso de enseñanza-aprendizaje, el cual debe construir su propio conocimiento a partir de la experiencia y la interacción con el medio ambiente. Lo que trae consigo que el profesor debe actuar como facilitador o guía, animando a los estudiantes a investigar, curiosear y construir el conocimiento mediante el análisis de situaciones reales, ya sea individual o de forma colaborativa.
Así, las implicaciones educativas que trae la perspectiva del constructivismo en el pensamiento postmoderno es, en la actualidad, la perspectiva predominante bajo la cual trabajan muchas instituciones educativas, particularmente de nivel superior, pues con ello se consigue: poner las riendas del aprendizaje en manos del educando, implicar de manera activa a las personas en el proceso de aprender, la formación de representaciones y asociaciones mentales que no necesariamente se reflejan en cambios de conducta visibles, la unión e interconexión de conocimientos, creencias, actitudes y emociones, y el relacionar la nueva información con la que ya se conoce para facilitar su interpretación. El nuevo paradigma es “aprender a aprender” y se vuelve la única guía fiable en una sociedad donde el conocimiento se crea, acumula y renueva continuamente.
Haciendo una interpretación epistemológica a la manera de González y Bernet (2005), quienes declaran que ni los supuestos históricos, psicológicos o sociológicos que llevan a la obtención del conocimiento, ni el estilo intelectual del tipo de pensamiento postmoderno son los ideales para generar productos pedagógicos, Barreto et al. (2006) señalan que el constructivismo presenta opiniones contradictorias y argumentos disímiles que producen confusión ya que sus planteamientos giran alrededor de una misma corriente a la que no proveen de homogeneidad en los criterios. Por tal motivo, estos autores argumentan dos objeciones importantes a la pedagogía constructivista: primera, tomar como verdades absolutas los supuestos del constructivismo da pie a que se sigan ignorando de fondo cómo es que los educandos construyen su conocimiento, qué posición debe adoptar el saber formativo en cuanto a esta dificultad, cómo influyen las características propias de las circunstancias y cuál es el mecanismo empleado por los docentes para ejercer influencia. Segunda, los planteamientos constructivistas hacen mucho más énfasis en la parte intelectual que implica un aprendizaje y dejan de lado factores de desarrollo morales, sociales, afectivos y de motivación, vitales incluso para que se dé el aprendizaje, pero que quedan puestos en un segundo plano porque no se entiende todavía con claridad la función que desempeñan.

lunes, 30 de octubre de 2017

Procesos de aprendizaje II: sociocultural

La teoría de Vigotsky se basa principalmente en el aprendizaje sociocultural de cada individuo y, por lo tanto, en el medio en el cual se desarrolla. Este autor estaba convencido de que son las personas las que promueven el aprendizaje y el desarrollo de sus semejantes de manera intencional y sistemática, en especial de los adultos con los niños. Según Vigotsky, el cognitivismo de Piaget describía los procesos mentales superiores, considerándolos como fenómenos del espíritu a partir de un apriorismo fenomenológico e idealista, pero alegaba que eran imposibles de explicarlos o que los explicaban de una forma arbitraria y especulativa. Consecuentemente, el aprendizaje es el reflejo de una actividad mental social que implica la internalización de elementos culturales, entre los cuales ocupa un lugar destacado los signos o símbolos tales como el lenguaje, las matemáticas, la escritura y cualquier otro sistema de señales que tenga significado definido socialmente.
Dos de los conceptos fundamentales de esta teoría son la mediación y la zona de desarrollo próximo. La mediación es la manera de enfrentarse al mundo con los medios adecuados. En ese sentido, el lenguaje es el principal mediador en la formación y en el desarrollo de las funciones psicológicas superiores dado que vivimos inmersos en un mundo simbólico. Por otro lado, la zona de desarrollo próximo se refiere a una zona de aprendizaje que la persona puede lograr con la ayuda de otros después de haber alcanzado el dominio de la zona de desarrollo efectivo. Es decir, en estos dos niveles de desarrollo, el que se menciona al último corresponde a todo aquello que el sujeto puede realizar solo, y el primero, a las capacidades que están construyéndose, a todo aquello que el sujeto podrá realizar con la ayuda de otra persona que sabe más.
Ausubel, a su vez, se preocupó por distinguir con toda claridad los principales tipos de aprendizaje. Esto lo condujo a diferenciar el aprendizaje memorístico por recepción del aprendizaje por descubrimiento, y también el aprendizaje de repetición del aprendizaje significativo, el proceso según el cual se relaciona un nuevo conocimiento o información con la estructura cognitiva del que aprende de forma no arbitraria y sustantiva o no literal.
Esa interacción con la estructura cognitiva no se produce considerándola como un todo, sino con aspectos relevantes presentes en la misma (ideas de anclaje). La atribución de significados que se hace con la nueva información es el resultado emergente de la interacción entre las ideas de anclaje claras, estables y relevantes presentes en la estructura cognitiva y esa nueva información o contenido; como consecuencia del mismo, esos anclajes se ven enriquecidos y modificados, dando lugar a nuevas ideas-ancla más potentes y explicativas que servirán de base para futuros aprendizajes.
La mayoría de los contenidos de estudio en un salón de clases se adquieren mediante el aprendizaje por recepción, cuestionados por Barriga (2003) por su descontextualización de la vida real o de las prácticas sociales de la cultura a la que pertenece, de relevancia limitada para el educando y escasamente motivantes. Para que la enseñanza transcurra en contextos significativos, ésta tiene que ser “situada”, es decir, ser parte y producto de una actividad, un contexto y una cultura en que se desarrolle y utilice. El paradigma de la cognición situada busca vincular la noción del aprendizaje significativo con las ideas vigotskyanas del aprendizaje sociocultural. De esta forma, una situación educativa bajo la perspectiva de la cognición situada se entenderá no sólo como la apropiación de los saberes y contenidos por parte de una persona, sino también en las formas en que esto ocurre, siendo la influencia de la referencia comunitaria y de las regulaciones socioculturales un factor decisivo.

Jaula


viernes, 27 de octubre de 2017

Procesos de aprendizaje I: cognitivismo


La tarea docente enfrenta al maestro a la necesidad de tener claras cuestiones elementales tales como qué es el aprendizaje y cómo ocurre en una persona. Para que un profesor pueda realizar su tarea de manera efectiva, es recomendable que conozca a profundidad lo que es y lo que implica el proceso completo de aprendizaje, tanto desde el aspecto puramente biológico como desde las perspectivas psicológica, pedagógica y hasta filosófica. Sin importar la perspectiva que se adopte en ese estudio, una manera efectiva para verificar que se haya dado un aprendizaje es cuando se observa que hay un cambio en la conducta del aprendiz.
El desarrollo de la especie humana sobre el resto de los seres vivos debe su éxito a su enorme capacidad de aprendizaje, lo que le brinda un grado elevado de flexibilidad y, en consecuencia, de adaptabilidad a muy distintos entornos. Dado que transmitimos esa experiencia a nuestros hijos, cada generación va siendo más sabia que la anterior. Se aprenden habilidades, destrezas, actitudes, valores y hasta emociones con base en la acumulación de experiencias. Aprender se vuelve un acto que modifica la conducta de una persona como consecuencia de la experiencia, la enseñanza, la observación o el estudio.
Hoy en día, la descripción de qué es aprendizaje tiene varias corrientes: el cognitivismo, el aprendizaje significativo y el constructivismo. Cada una aporta perspectivas que en la visión postmoderna de la educación pueden complementarse: a) el aprendizaje no se puede observar, pero sí sus consecuencias; b) el aprendizaje es significativo cuando puede incorporarse a las estructuras cognitivas del sujeto; c) el aprendizaje se construye como una interpretación de la realidad.
Y ¿cómo se sabe que ha habido un aprendizaje? De acuerdo a Ormrond (2008) se puede evidenciar el aprendizaje por medio de alguno (o varios) de los de cinco testimonios siguientes: llevando a cabo conductas nuevas, cambiando la frecuencia de conductas existentes, cambiando la velocidad de una conducta existente, modificando su complejidad o bien respondiendo de manera diferente ante determinados estímulos.
En las investigaciones del aprendizaje del siglo XX, que buscaban incorporar los aspectos mentales a las teorías de aprendizaje, que habían quedado fuera por la propuesta conductista, se llevaron al cognitivismo una teoría que busca explicar la manera en que las personas perciben, interpretan, recuerdan y piensan sobre los acontecimientos ambientales que experimentan. Aunque el descontento hacia las teorías basadas únicamente en estímulos y respuestas databa de décadas atrás, pudiéndose encontrar en los trabajos de la Gestalt, Piaget y Vygotsky. De hecho, las teorías de estos investigadores siguen formando parte de las perspectivas actuales del aprendizaje humano dado que son las más globales con que se cuenta: incorporan lenguaje, pensamiento, juicio moral, sociedad y cultura, conceptos de tiempo, espacio y número.
Para Piaget la inteligencia es la consecuencia del juego entre dos atributos: la organización y la adaptación. El primero implica la existencia de estructuras de conocimiento que llevan a conductas específicas; el segundo es la combinación de dos procesos simultáneos: la asimilación y la acomodación. En la primera, se incorporan nuevos acontecimientos o nueva información a las estructuras ya existentes, en tanto que el segundo es el proceso de cambio que experimentan tales esquemas por el hecho de haber sido asimilados.
Bajo este enfoque, la inteligencia funciona por una dinámica de desequilibrios que se presenta cuando los esquemas intelectuales que se poseen no sirven para manejar la nueva información que se recibe del entorno; así, las estructuras antiguas comienzan a adaptarse y a avanzar hacia niveles más altos y complejos, con ello se asimila la contradicción cognoscitiva y desaparece el desequilibrio. Consecuentemente, el desarrollo de la inteligencia se da al pasar sucesiva y constantemente por etapas de equilibrio-desequilibrio-equilibrio cada vez más complejos. La asimilación y la acomodación son procesos complementarios que le permiten al individuo interpretar los acontecimientos nuevos a partir del conocimiento que ya tiene.

Colegio bilingüe


lunes, 23 de octubre de 2017

El aprendizaje móvil






El Aprendizaje Móvil (AM), o mLearning, tiene varias definiciones. Según Ramírez (2009) se puede entender, de manera sencilla, como el aprendizaje que toma lugar mediante el uso de dispositivos móviles; también puede hacer referencia al uso de una conectividad sin cables (wireless) de los dispositivos móviles que apoyan al eLearningo puede tratarse de cualquier actividad educativa que permite la interacción con algún dispositivo digital compacto. Para la UNESCO (2011) el AM es la integración de la telefonía móvil en el ámbito educativo para facilitar de manera instantánea el acceso a la información y a la comunicación con independencia del tiempo y la ubicación geográfica del usuario. En tanto que para Laurillard (2007) el AM es la construcción de conocimiento que realiza un aprendiz mediante el uso de tecnologías móviles. En cualquier caso, los elementos fundamentales del concepto son la movilidad de la tecnología y el aprendizaje individualizado.
En el AM, el factor “movilidad” es muy complejo, pues implica varios aspectos a tomar en cuenta de manera simultánea, según mencionan Ludvigsen et al. (2009): a) la movilidad en un espacio físico y en el tiempo por parte de un usuario que puede desplazarse a voluntad de una ubicación a otra a lo largo del día, según transcurren sus ocupaciones, y en las cuales, si tiene un momento libre o deliberadamente previsto, puede acceder a la información para estudiar; b) la movilidad tecnológica que implica el llevar consigo un dispositivo digital ligero y sin conexiones físicas a la energía o a la red, que se puede guardar en un estuche o un bolsillo; c) la movilidad conceptual, permitiendo el salto constante entre tópicos, temas o aplicaciones de software para obtener aprendizaje formal o informal, comunicación, entretenimiento o simple curiosidad; y d) la movilidad social que permite la interacción instantánea con otras personas o grupos en contextos de educación, familia, trabajo, redes sociales o entretenimiento.
Algunas otras de las características que tipifican al aprendizaje móvil  son: facilita la construcción de entendimientos, es fácil de usar y de organizar, cambia el patrón de aprendizaje a través del trabajo, permite dirigir de manera muy precisa lo que aprende el usuario, habilita el aprendizaje en cualquier parte y en cualquier tiempo, facilita la experiencia de aprendizaje tanto individual como colaborativa, ofrece una oportunidad de aprendizaje no tan formal a los aprendices no convencionales, ofrece auténtica flexibilidad de contenidos y momentos de acceso a través de una gran variedad de plataformas, favorece el desarrollo de habilidades tecnológicas, puede ser usada como complemento para mejorar un curso convencional, es una herramienta consistente con las posturas cognitivistas y constructivistas del aprendizaje, promueve una atención activa por periodos más largos, entre otros.
Para Cobcroft et al. (2006) la característica fundamental y el éxito del AM se basa en la adaptabilidad natural tanto con el bLearning como con los Nativos Digitales; con el primero, porque permite la incorporación menos traumática de las TIC en esquemas virtuales y físicos de trabajo que dan confianza al educando, y con el segundo, porque esta generación de jóvenes ya llega más experimentada en el AM ya que creció haciendo un uso constante de muchos dispositivos móviles (al hablar por teléfono, jugar, oír música o ver la TV, por ejemplo).
Para la UNESCO (2011) las características que están proyectando al AM como modalidad educativa indispensable en el siglo XXI se deben a que: a) La tecnología móvil ya está en manos de alumnos y docentes, lo que implica un ahorro en inversión tecnológica para los centros educativos; b) El número de usuarios de telefonía móvil crece de manera vertiginosa, por lo que constantemente se requiere aumentar el número de accesos a ancho de banda; eso eleva la importancia de la conectividad sobre el tipo de dispositivo; c) La conectividad se ha convertido en un nuevo derecho del ser humano en el siglo XXI; d) La posesión de un teléfono inteligente no crea división entre pobres y ricos; e) Muchos países en vías de desarrollo tiene escasos recursos en cuanto a libros de texto pero no en cuanto a tecnología móvil; y f) La tecnología móvil permite acortar distancias y desigualdades entre comunidades y personas.
Burgos y Lozano (2010) señalan las nueve características más importantes a considerar del aprendizaje móvil: 1) Acceso. Se refiere a la infraestructura tecnológica que permite ofrecer la conectividad móvil al usuario. 2) Ubicuidad. Acceso a información permanentemente disponible para consulta, referencia y aplicación en cualquier lugar, en cualquier momento y para quien lo demande. 3) Usabilidad. Para considerar el diseño y la adaptación del diseño y de los elementos gráficos y de texto que se presentarán al usuario en un espacio de pantalla menor al usual. 4) Eficiencia. Es la capacidad de consulta o descarga de información, sea porque se accede a ella o por que se demanda para enviar al dispositivo móvil. 5) Flexibilidad. Es su capacidad para proveer información, contenidos y recursos en distintos formatos digitales de presentación. 6) Seguridad. Para proteger los ambientes de colaboración y de a través de aplicaciones que aseguran el envío de información confiable. 7) Consistencia. Ofrece la posibilidad de alcanzar la información de manera confiable y fidedigna en el medio seleccionado, sin importar el recurso tecnológico que se use para accesarla. 8)Interactividad. Entendida como la posibilidad de hacer y responder de manera recíproca con otras personas a través del dispositivo. 9) Aprendizaje. Potencia el aprendizaje centrado en la persona, tanto independiente como colaborativo, la atención activa y el desarrollo de habilidades profesionales.