7 de abril de 2026

El futuro que construyen las RRSS

 

Al feed no le importa si lo que retiene tu atención tiene pulso. Le importa si te quedas.

Mark Zuckerberg

 

La frase proviene de una entrevista que Zuckerberg concedió a la periodista tecnológica Cleo Abram para su pódcast Huge If True, titulada El futuro que Mark Zuckerberg intenta construir.

Con esa frase, Zuckerberg describió la muerte de la conexión humana en internet… y nadie se inmutó.

Aquí comparto algunas de sus ideas (varias dan escalofríos):

- Las redes sociales comenzaron siendo principalmente un espacio donde las personas interactuaban con sus amigos. Y ahora… al menos la mitad del contenido es básicamente gente interactuando con creadores.

- Antes abrías tu teléfono para ver qué estaban haciendo tus amigos. Ahora lo abres para ver a desconocidos. Tú no elegiste esto. El algoritmo lo eligió por ti.

- El algoritmo puso a prueba a tus amigos contra desconocidos optimizados… y tus amigos perdieron. Cada vez.

- Un desconocido con mejor iluminación, mejor timing y un mejor gancho captó tu atención tres segundos más que alguien que te quiere.

- Así que el algoritmo enterró las fotos de la boda de tu mejor amigo debajo de un video de cocina de alguien en Dubái a quien nunca has conocido. Y tú viste el video de cocina.

Ese fue el primer reemplazo, amigos por desconocidos. Apenas lo notaste.

El segundo ya está en marcha: si el algoritmo ya demostró que los desconocidos superan a tus relaciones reales, y la IA ahora puede crear un desconocido más atractivo que cualquier humano vivo, las cuentas se hacen solas.

- La IA no tiene una mala semana. No publica algo descuidado y pierde el favor del algoritmo. No se agota.

Cada palabra, calibrada.

Cada imagen, ajustada.

Cada pausa colocada en el intervalo exacto que evita que tu dedo se deslice.

Un creador humano compitiendo contra eso es como tallar tabletas de piedra en un mundo que acaba de inventar la imprenta.

Una persona necesita pagar renta, dormir y motivación. La máquina necesita electricidad.

- Cuando el costo de generar contenido perfecto llega a cero, el feed se llena de rostros que no existen. Voces que se sienten familiares. Opiniones que reflejan las tuyas lo suficiente como para generar confianza. Personalidades creadas desde cero para sentirse como alguien a quien conoces desde hace años.

No sabrás cuándo ocurre el cambio. Ese es el punto.

Al feed no le importa si lo que capta tu atención tiene pulso. Le importa si te quedas. Y una máquina que conoce tus patrones mejor que tú mismo siempre te retendrá más tiempo que cualquier persona.

- Esto no es una advertencia. La mitad ya ocurrió. Perdiste a tus amigos frente a desconocidos y no lo notaste. Perderás a los desconocidos frente a las máquinas y los llamarás “amigos”.

- En algún lugar, en otra app, en otra pestaña, en la habitación en la que estás sentado ahora mismo, alguien que realmente te conoce está viviendo un momento que nunca verás. No porque haya dejado de compartirlo, sino porque dejaste de estar donde ocurría.


6 de abril de 2026

¿Por qué escribir?

 

Leía yo un artículo del periodista español David San Juan, publicado en el diario digital El Adelantado de Segovia, en el que se preguntaba por qué escribe la gente en un mundo en el que cada vez se lee menos y las redes sociales han ocupado el lugar de la literatura.

Buena pregunta.

El autor hace un repaso de las posibles motivaciones: habla de la pasión de escribir que sienten algunos; para otros es por enamoramiento de las letras; también puede deberse -y más en estos tiempos de exposición mediática- al placer que experimentan ciertas personas por ver su nombre en la portada de un libro o en el encabezado de un artículo. Asímismo, menciona la sensación de poder que da el saberse conocedor o expositor de temas. De la emoción de contar. Y, sobre todo, del anhelo para sobrevirse a sí mismo y trascender: para que otros nos lean.

Esto hizo que me preguntara a mí mismo ¿por qué escribo ahora en este blog? En sus inicios, fue por deber (tareas de la mestría), luego fue por el deseo de tener algo que decir, por reivindicar una libertad de expresión. ¿Pero ahora? Sin nuda no es por que me lean, pues a este lugar no se asoma nadie. ¿Cumplo yo con alguno de los otros rubros mencionados por el periodista? Caigo a la cuenta de que no. Yo escribo por una razón que San Juan no menciona: para no aburrirme.

Para estos largos días de la jubilación, escribir es una herramienta poderosa para el esparcimiento y combatir el aburrimiento. Escribir transforma la inactividad y la falta de estímulos en creatividad, reduce el estrés, permite organizar los pensamientos, brinda autoconocimiento… y, además, ayuda a pasar el rato.

 

26 de marzo de 2026

Qué hace la IA

 



“Quiero que la Inteligencia Artificial haga la colada y lave los platos para que yo pueda dedicarme al arte y a escribir, no que la IA cree y escriba por mí para que yo pueda hacer la colada y lavar los platos”.

13 de marzo de 2026

¿Las nuevas generaciones son más tontas? (2ªp)

 

¿Qué es ser listo o qué ser tonto? En términos muy generales, ser listo implica tener rapidez mental, superioridad intelectual al promedio, una cierta astucia y eficacia para resolver problemas prácticos y adaptarse al entorno. Por otro lado, ser tonto se asocia con la falta de entendimiento, la incapacidad para aprender de los errores o la creencia equivocada de ser superior mentalmente. La inteligencia suele asociarse más a la capacidad analítica, técnica y teórica, a menudo vinculada a entornos académicos. Ser listo se percibe como ser más práctico y enfocado en la supervivencia o el éxito social/económico inmediato. Por su parte, ser tonto se vincula con no comprender las causas profundas de las cosas o a repetir errores por no entender el entorno. Así pues, ¿las nuevas generaciones son menos inteligentes?, ¿son más bien listas?, ¿o de verdad son más tontas?

¿Cuáles son los fenómenos que afectan a la inteligencia, que en este siglo XXI se han modificado respecto al siglo anterior, para aseverar que las nuevas generaciones son “menos inteligentes”? Y, sobre todo, ¿cómo se mide eso?

Como ya se mencionó en el posteo anterior, la afirmación de que las nuevas generaciones son menos inteligentes proviene de la aplicación de pruebas estandarizadas de coeficiente intelectual (IQ) que evalúan habilidades como el razonamiento lógico-matemático, la comprensión verbal, la memoria de trabajo, la velocidad de procesamiento y la capacidad espacial.

Estas pruebas de IQ ya no se consideran totalmente representativas de la inteligencia humana en el s. XXI debido a una combinación de cambios sociales, económicos, tecnológicos, de alimentación, educativos y una comprensión más amplia de lo que constituye la inteligencia. Aunque siguen siendo herramientas útiles para medir capacidades cognitivas específicas (especialmente el razonamiento lógico-matemático y la comprensión verbal), su habilidad para predecir la inteligencia de una persona o reflejar el potencial humano ha disminuido.

Veamos algunos factores que afectan la inteligencia:

Lectura

Las encuestas de lectura del INEGI (Módulo sobre lectura – MOLEC) y los resultados de la prueba PISA evidencian una fuerte disminución en los hábitos de lectura de los jóvenes. Según los datos del MOLEC 2025, solo el 48% informó leer libros o revistas por placer, en tanto que el 90% reconoció leer lo que se publica en las redes sociales. Por su parte, la prueba PISA de 2022 reportó que el 53% de los jóvenes apenas identifica la idea principal de un texto, tiene dificultades para comprender textos largos o conceptos complejos.

Y es que para la generación que ha pasado toda su vida con teléfonos inteligentes, los libros, los periódicos y las revistas tienen cada vez menos presencia en su cotidianeidad. Pero eso no quiere decir que dejen de leer. Claro, los adolescentes todavía están leyendo… leen las leyendas de Instagram, los comentarios de YouTube, y a veces uno que otro texto –breve- por exigencia escolar, pero no artículos largos que exploren temas profundos y requieran pensamiento crítico y alguna reflexión.

¿Leer solo textos breves de Internet te hace más tonto? No necesariamente, pero seguro no ayuda a tener práctica con textos largos y complejos, a ser más crítico y racional o a mejorar en un campo profesional.

Alimentación

El consumo excesivo de azúcares añadidos en la alimentación actual, impulsado por alimentos procesados y bebidas, también afecta a la inteligencia. Según observaciones empíricas, este exceso afecta la memoria, el estado de ánimo, las capacidades cognitivas y de concentración (Rajiv Uttam, 2024, Paediatric Care). Afortunadamente, los investigadores también encontraron que los alimentos con ácidos grasos como el omega-3 contrarrestan el atontamiento producido por el azúcar.

Entorno

Cuando se habla de si la humanidad se está volviendo menos inteligente, muchas veces se mira solo el promedio. Y claro, si observamos que el IQ medio bajó algunos puntos en un país, suena preocupante, pero lo que los promedios no muestran son las diferencias internas, que pueden evidenciar desigualdades cognitivas fuertes: aunque el promedio general no cambie mucho, la distancia entre distintos grupos de análisis puede estar creciendo y esta brecha en términos prácticos también es alarmante. Considérese la diferencia entre crecer en un entorno donde hay libros, buena alimentación, educación escolar de calidad y adultos que hablan y juegan con sus hijos, frente a hacerlo en un hogar con carencias básicas, estrés constante y pocas oportunidades educativas.

Por supuesto que esa diferencia de entorno influye directamente en cómo se desarrolla el cerebro, especialmente en los primeros años de vida. La neurociencia ha demostrado que los niños que viven en condiciones de pobreza crónica tienden a tener un menor desarrollo en áreas cerebrales relacionadas con la memoria, la atención y el lenguaje. No es por falta de capacidad, sino por falta de condiciones que permitan que esa capacidad florezca. Y esto no ocurre solo entre países, sino también dentro de regiones de un mismo país. Hay estudiantes que pueden estar dos o tres años por detrás en habilidades cognitivas clave simplemente por haber nacido en contextos o regiones más vulnerables. Esto se traduce en malas notas en la escuela, menor IQ aparente, menos acceso a la educación superior, en menores ingresos y en menores oportunidades a lo largo de la vida.

Vida urbana

También hay que tener en cuenta el medio urbano. Hoy en día la mayoría de la gente vive en ciudades que, por un lado, aseguran el acceso a más servicios y tecnología de comunicación. También implica estar expuesto constantemente a ruido, tránsito, luces, contaminación, inseguridad, estrés social y distracciones, todo lo cual puede tener un efecto negativo en la capacidad cognitiva, fatigándola. Andar por la ciudad, a pie o en auto, activa partes del cerebro relacionadas con la vigilancia y la ansiedad, porque inconscientemente se está escaneando el entorno (personas, coches, animales, semáforos, ruidos) todo el tiempo. Al largo plazo, esta carga mental, aunada a la exposición a las partículas contaminantes de la atmósfera, afecta funciones de la memoria, el autocontrol, la toma de decisiones y el desarrollo neurológico.

Todo esto impacta en cómo se piensa, se concentra y se regulan las emociones. Entonces, aunque una persona no se siente menos inteligente, es posible su cerebro esté trabajando en condiciones menos óptimas de las que debería, llevándolo a un menor rendimiento intelectual.

Tecnología

Nunca como ahora se ha tenido acceso a más información, más herramientas y más capacidad de cálculo. Pero eso mismo nos está haciendo más dependientes, pues todas estas tecnologías ya no son apoyos para la mente (como lo fueron en su momento el ábaco o la calculadora), sino reemplazos. Y en la medida en que se delegan las tareas mentales humanas en las máquinas, hay ciertas habilidades que se dejan de ejercitar y se pierden (como la memoria o la lectura “larga”). Cual si fuera un músculo, el cerebro también se atrofia si no se usa: ahora se entrena menos la capacidad de retención, de conectar ideas y de analizar la información por nosotros mismos.

Otro punto en contra tiene que ver con la manera en que las plataformas digitales presentan la información: algoritmos que predicen lo que se quiere ver, asistentes de escritura que completan lo que se escribe, IAs que sugieren respuestas. Todo eso reduce el esfuerzo cognitivo de la persona y reduce su capacidad de pensamiento crítico.

Cuando las máquinas piensan por nosotros, no solo cambiamos cómo pensamos, sino también qué pensamos.

-- Aldo Bartra

El auge de la tecnología y el acceso constante a dispositivos digitales ha transformado profundamente la manera en que las personas procesan y usan la información. Por eso, algunos investigadores piensan que esta forma de vivir hiperconectados podría estar erosionando la calidad y capacidad de pensamiento.

Así pues, no hay indicios fiables de que las nuevas generaciones se estén volviendo “más tontas”, pero sí hay evidencia de que los cambios que se reflejan en las pruebas estandarizadas patentizan la influencia del entorno en el desarrollo cognitivo. También demuestran que se está perdiendo práctica en ciertas habilidades que antes eran más significativas, pero se está ganando en otras áreas de acceso al conocimiento técnico y cultural que son más relevantes para estos tiempos. La clave está en qué tipo de inteligencia se está cultivando, cómo se está midiendo y cuál se está dejando morir por desuso.