15 de enero de 2026

Sobreprotección parental en la uni

 


Esta semana, la UNAM publicó en sus redes esta infografía sobre la sobreprotección parental. Si bien está dirigida a los padres que tienen hijos en educación básica y media, todo lo que dice se aplica tal cual a muchos padres con progenie en la universidad. Y lo digo por experiencia.

Puedo contar docenas de anécdotas de madres (porque siempre son las mamás) que llegaron a mi oficina para reclamar por la calificación de su vástago o por la manera en la que “está siendo tratado” o por los comentarios hechos en clase:

- No es posible que mi hijo saque 50 si en la preparatoria siempre sacaba 100 en todo.

- Vengo a aclarar con usted la calificación de mi muchacho.

- Quiero que me acompañe a la oficina del director para que nos explique por qué reprobó mi hijo.

- ¿De qué forma podemos arreglar la situación de mi hijo?

Claro que, si así intervinieron en la primaria, la secundaria y la preparatoria, para estas personas no hay inconveniente en seguir haciéndolo en la universidad. Siempre entran al quite para resolver los problemas de sus hijos o para apartar una situación difícil. De ahí, en buena parte, la falta de resiliencia de estas generaciones “de mazapán”.

Me resulta asombroso que estas personas no vean lo mucho que interfieren en la autonomía de sus hijos como personas adultas que necesitan desarrollar sus propias capacidades y tomas de decisiones.

Pero lo peor resulta en los jóvenes que, como se dice coloquialmente, “no disparan ni en defensa propia” y esperan que sus padres vayan a la universidad para que les resuelvan sus dificultades académicas, porque ya están habituados a que otros los saquen de sus atolladeros.

Hay padres que incluso intentan participar en sus procesos de selección para un empleo. Más de una vez he escuchado la recomendación de los responsables de recursos humanos en las ferias de reclutamiento de que los candidatos recién graduados no vayan con sus padres a las entrevistas laborales. Advertencias de este tipo ponen de manifiesto el estado en que andan las cosas.

Los padres “helicóptero”, lejos de ser una ayuda, tienen un impacto muy negativo en el desarrollo psicológico y emocional de sus hijos universitarios. Sus acciones, aunque bien intencionadas, inhiben su autosuficiencia e impiden que los jóvenes adquieran habilidades vitales para la edad adulta.


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