16 de febrero de 2026

La educación como rehén

 

Se dice que el despido de Marx Arriaga de la Dirección General de Materiales Educativos de la SEP es una nueva etapa en la definición de los contenidos para los libros de texto que reciben los niños y adolescentes de México. Pero yo tengo mis dudas de que esto vaya a ocurrir, al menos en el corto plazo.

La salida de Arriaga es la remoción de uno de los personajes más ideologizados del proyecto educativo nacional y al mismo tiempo una señal de que los vientos están cambiando en el actual gobierno.

Desde su puesto en la SEP, Arriaga fue el responsable intelectual de los libros de texto gratuitos de la ahora llamada “Nueva Escuela Mexicana” que sustituyeron contenidos y programa académicos bajo el concepto de transformar pedagógicamente desde un punto de vista del “humanismo mexicano”.

Empero, varios especialistas en educación, maestros y padres de familia coincidieron en notar que dicho cambio no fue una modernización, sino una ideologización que puso al activismo político por encima de la formación educativa. En efecto, en el gobierno anterior, la educación pública fue concebida como una herramienta de transformación social con una clara intención política: difundir la narrativa de la autodenominada “Cuarta Transformación” en los contenidos, lenguaje y hasta ejemplos utilizados en los libros de todas las escuelas del país.

En lugar de robustecer las áreas débiles evidenciadas en la prueba PISA (matemáticas, comprensión lectora, ciencias), se prefirió incluir discursos izquierdistas de reivindicación social que no sustituyen el contenido académico, sacrificando calidad, evaluación y estándares en nombre de una causa política que combate el neoliberalismo.

Como dijo Raymundo Riva Palacio, al margen de sus errores, omisiones, reinterpretaciones históricas y pedagogía militante, los libros de texto gratuitos NO fueron un medio para mejorar el aprendizaje, sino para moldear las conciencias de los jóvenes a favor de la 4T.

La duda evidente es: ¿quién quedará ahora y qué traerá a esta tarea? La cuestión es preocupante, pues ya se sabe que en este gobierno la disciplina interna (y la lealtad al líder) es condición de permanencia y supervivencia y se antepone a la capacidad para ejercer el cargo.

Llegue quien llegue, no podrá hacer cambios inmediatos. No solo porque ya lo dijo la señora presidenta en su homilía matinal, sino por la sencilla razón de que los libros no son la causa de la remoción del señor Arriaga, sino más bien su falta de disciplina ante el poderoso secretario titular Mario Delgado. Además, el ciclo escolar va a la mitad y los materiales ya fueron distribuidos; en estas condiciones un cambio no puede hacerse de la noche a la mañana.

No obstante, sí sería deseable que comenzara un proceso de revisión técnica de todos los materiales para eliminar los errores (que son muchos), recuperar contenidos (en especial en matemáticas ciencias), promover el desarrollo de habilidades para el s. XXI e impulsar una perspectiva menos ideologizada.

Pero lo más delicado será recuperar la confianza en estos materiales. Los maestros y los padres de familia necesitan la certeza de que el sistema educativo mexicano no será nuevamente un rehén de los vaivenes ideológicos del gobierno. La educación no puede ni debe convertirse en campo de batalla político. Los niños que hoy cursan primaria y secundaria no tendrán otra oportunidad para aprender lo que no se les enseñe ahora. El mañana es hoy.

Notas y comenteios sobre el artículo La educación, rehén de vaivenes políticos, de Alejo Sánchez Cano, publicado en El Financiero el 16 de febrero de 2026.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario