En un mundo que no frena, pararse a pensar es nuestra última línea de defensa. Ya casi nadie lo hace y eso marca una diferencia profunda.
Para Hannah Arendt, el pensamiento es el antídoto a la inercia: el único acto capaz de interrumpir el funcionamiento automático para devolvernos el sentido de lo que somos y lo que hacemos.
Frente al "Atrévete a pensar" de Kant, Arendt nos diría: Atrévete a parar para poder pensar.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario