15 de diciembre de 2025
12 de diciembre de 2025
Centennials trabajando
La Generación Z ya entró a la fuerza laboral. ¿Cómo la ven sus empleadores?
Aquí comparto algunas
características que encontré en diversos sitios de empleo (como LinkedIn
y Great Places to Work) y blogs de recursos humanos (BhiPro, Deloitte,
3HR):
Sin competencias digitales
laborales. Han crecido en un mundo hiperconectado y están
familiarizados con la tecnología… pero para su entretenimiento, no para usarla
de manera provechosa en el trabajo. Todos esperan trabajar con herramientas y
tecnologías innovadoras, aunque en ocasiones solo necesitan saber bien cómo
emplear Excel; son capaces de adaptarse rápidamente a los cambios tecnológicos.
Valoran la diversidad y la inclusión. Aprecian
la diversidad e inclusión y esperan trabajar en un ambiente inclusivo y
respetuoso; ser tratados con igualdad y respeto, independientemente de su
género, raza, religión u orientación sexual.
Transparencia y Comunicación.
Necesitan información clara, concisa, precisa y constante para generar
confianza y claridad en sus roles. Buscan que su trabajo tenga un sentido
trascendente en la empresa.
Estabilidad laboral. Tienden
a ser más realistas que los millennials sobre la estabilidad laboral y pueden
preferir empezar en PYMES para adquirir experiencia; buscan empresas con
compromiso social y/o ambiental que ofrezcan estabilidad financiera y laboral. Un
centennial es leal a una marca o una empresa cuando ésta se compromete con sus
valores.
Son emprendedores. Buscan
oportunidades para desarrollar sus propios negocios. Esperan trabajar en
empresas que fomenten la creatividad y el pensamiento innovador y que les
brinden la libertad para emprender sus propias ideas.
Quieren aprender y crecer. Son
ávidos aprendices y buscan oportunidades para crecer y desarrollar sus
habilidades; esperan una retroalimentación constante sobre su desempeño y
buscan oportunidades de crecimiento y desarrollo en su trabajo.
Priorizan el equilibrio
trabajo-vida. Valoran el equilibrio trabajo-vida y esperan
la flexibilidad laboral. Buscan la posibilidad de trabajar de manera remota y
valoran su tiempo libre y la calidad de vida.
¿Están preparados los
empleadores para la llegada de los centennials?
De acuerdo a Erika
Villavicencio, psicóloga de recursos humanos de la UNAM (Gaceta UNAM, 2023), la
Generación Z ha creado tensiones en el ambiente laboral de las empresas:
· Vienen
mejor preparados que la generación anterior porque tienen acceso a muchos
elementos de aprendizaje a través del internet. Este cambio ha obligado a las
empresas a migrar sus programas de desarrollo a nuevas plataformas.
· Su
deseo de avance constante y progresivo en los puestos y las empresas no
corresponde necesariamente a la realidad del mercado laboral.
· Esperan
una recompensa inmediata por todo lo que sea considerado un buen desempeño (su
estrellita en la frente) lo que les resta habilidad de negociación para los
beneficios y las posiciones laborales.
· La
realidad digital en la que viven inmersos, y de la que han generado
dependencia, es muy diferente de la que encuentran en su realidad laboral, lo
que les genera ansiedad y frustración.
· Quieren
ser vistos en el trabajo de acuerdo a los estándares que manejan de belleza,
imagen y estatus, dado que han crecido dependiendo de la aceptación que tengan
en redes sociales, de los likes y de los seguidores.
· Es una
generación con índices de depresión considerables que ha aprendido a normalizar
el estrés. Tienen bajas habilidades sociales, prefieren mandar mensajes
escritos a hablar con las personas.
Hay muchos retos que atender
en este aspecto, empezando por gestionar sus expectativas de recompensa
inmediata y su posible baja tolerancia a la frustración. También hay que
trabajar en el fomento de sus habilidades sociales y emocionales, ya que es
común que prefieran la comunicación digital sobre la presencial. Para ellos hay
que diseñar trayectorias que se ajusten a sus metas individuales y les permitan
explorar diferentes áreas.
¿Y cuáles son los aportes de
la Generación Z a la vida laboral?
Los centennials brindan una
serie de beneficios estratégicos a las empresas, destacando su naturalidad
tecnológica, su enfoque en la innovación social y su capacidad de aprendizaje
autónomo. Se estima que esta generación constituirá ya el 27% de la fuerza laboral
global al cierre del año 2025 (CEREM Global Business School). Se pueden
señalar:
ü Potencian
la transformación tecnológica que incorporaron sus antecesores (los
millennials).
ü Ponen
mucho énfasis en la cultura y valores de la empresa.
ü Incorporan
una nueva interpretación sobre cómo se hacen el trabajo y los negocios
(divirtiéndose, viajando).
ü Para
ellos el trabajo es juego y no una obligación. De hecho, buscarán familiarizar
los vínculos laborales.
ü Ellos
van por el crear y no por el creer, van por la liquidez y no por los bienes.
ü La
experiencia es importante, pero el desarrollo profesional no se queda allí y
enfocarán sus vivencias en el logro de objetivos.
ü En su
visión del mundo tienen incorporada una perspectiva de negocios que los define
naturalmente y es muy provechosa para las empresas familiares.
ü Las
competencias blandas más valoradas son parte de su personalidad.
ü En un
mundo postpandémico, los centennials se sienten cómodos con el teletrabajo y la
flexibilidad que están incorporando las empresas.
¿Cómo se benefician las
empresas de todo esto?
Revitalización.
Renuevan procesos y conocimientos con nuevas perspectivas. Aunque esto no
siempre es fácil al interior de la empresa.
Mayor productividad. Su
enfoque en resultados y su gusto por la operación tecnológica elevan la
productividad.
Mejor cultura organizacional.
Fomentan ambientes de comunicación abierta, diversidad y colaboración.
Agilidad. Su
adaptabilidad al cambio los hace ideales para entornos dinámicos y para la
adopción de nuevas tecnologías y modelos de trabajo.
Efectividad de equipos
virtuales. La capacidad para trabajar de manera remota y en equipos
globales es clave en el contexto laboral actual, lo que aporta flexibilidad
operativa.
La Generación Z es una fuerza
laboral dinámica y diversa que le está dando una nueva forma al trabajo. Su
presencia en las empresas ayuda a construir un personal sólido y
comprometido que se adecua a los cambios constantes del mercado. Según algunos
líderes de RRHH, los centennials están listos para prosperar y liderar en el
mundo laboral.
11 de diciembre de 2025
10 de diciembre de 2025
Presencia del docente en la web
Leía
yo la nota de ayer de Jorge Sáinz en el diario español El Debate sobre
la preocupación de algunos profesores e investigadores a propósito de cómo la
cultura de la cancelación de las redes sociales se ha extendido al trabajo
docente y a las aulas, y cómo ahora este lugar ha perdido su tradición de foro
de discusión de las ideas para convertirse en centro de corrección política y,
en caso de fallo, de escarnio público por parte de alumnos, colegas y en
ocasiones, hasta de la misma institución donde se labora.
La
expansión de una corrección política convertida en mecanismo de vigilancia,
donde cualquier matiz, cualquier duda y cualquier dato que no encaje en la
ortodoxia del momento puede acabar en linchamiento, cancelación o
silenciamiento preventivo.
Las
universidades no son ajenas a este fenómeno; le piden a sus docentes e
investigadores que tengan presencia en la web, publicando en redes educativas
(como Academia o Research Gate), en los perfiles profesionales de
Google Academics o LinkedIn o en las redes sociales más vistas. Pero
hay que ser muy cuidadoso con lo que se publica ahí, pues emitir una crítica,
una opinión polémica o ambigua sobre temas peliagudos, aunque sean del trabajo
de investigación, se penaliza severamente por la audiencia, a menudo exacerbada
por la polarización, la desinformación o el discurso políticamente correcto.
Esto
lo sé porque también me tocó vivirlo en la institución donde trabajaba. Había
que mantener actualizado el perfil de investigador de Google, el ORCID, el
perfil en el sitio del grupo de investigación y en las redes académicas. Y
antes de eso, cierto director de la escuela de ingeniería le pidió a los
profesores que, además de sus cuentas personales, abrieran otra en la
que publicaran su quehacer institucional (afortunadamente la iniciativa no cuajó).
A
más de la enorme presión que ya recibe el docente por publicar en los journals
de prestigio (que sean Scopus Q1 y Q2), también existe el apremio por ayudar a
la universidad “a hacer presencia en las redes”; aunque el alcance individual en
ocasiones sea reducido y la conversación inexistente; hay que estar allí por necesidad
institucional a sabiendas de que ejercer el pensamiento crítico puede traer
problemas… y no publicar, también.
Esta
cultura del señalamiento no solo desgasta. Empobrece. Un académico que no puede
dudar ni explorar ideas en construcción es un académico mutilado. Y una
universidad que fomenta esa autocensura reduce su misión a la de un centro
escolar ampliado.
Es
en este contexto que están resurgiendo las newsletter, las páginas
personales, los blogs y la participación en redes sociales más libres, como Discord,
en un intento por reducir la exposición moral, rescatar las identidades y regresar, en lo posible, al auténtico debate de las ideas.
Fuente: Sáinz, J. (2025,
diciembre). Miedo a pensar en la universidad. El Debate.
9 de diciembre de 2025
8 de diciembre de 2025
El declive en la lectura
Lo que notamos los profesores universitarios que damos clases en los primeros semestres (no solo en los EEUU):
Fuentes:
Jack, A. (2025, dociembre). Decline in reading is inhibiting learning, academics warn, Financial Times.
IMCO (2022). Resultados PISA 2022. Instituto Mexicano de Políticas Públicas.
5 de diciembre de 2025
4 de diciembre de 2025
Centennials sin competencias digitales
Coincido con la apreciación del
profesor García Ull, de la Universidad Europea de Valencia, recientemente
publicada en México en el diario El Economista: los jóvenes nacidos en los
entornos digitales del siglo XXI (conocidos generacionalmente como los centennials)
no tienen buenas competencias digitales. Casi todos ellos han crecido rodeados
de tecnología, pero eso no garantiza que posean las habilidades digitales
necesarias para un uso efectivo (ya no digamos crítico). Me consta, porque me
ha tocado dar clases en los primeros semestres de ingeniería.
Tales competencias no son
innatas a estas generaciones, como asume de manera errónea la mayoría de la
gente que sigue tragándose entero el mito del “nativo digital”. En especial los
progenitores de estas criaturas, a quienes desde los 2 años les dieron un
dispositivo móvil para tenerlas entretenidas y que no dieran la lata, y que
ahora las ven pasarse todo el santo día en las redes sociales, los videos de
TikTok, las apps o jugando en línea.
Pero aquí hay una confusión
grave: aunque estos jóvenes tienen mucha familiaridad con dispositivos como
teléfonos inteligentes, tabletas o computadoras, su dominio a menudo se
limita al uso cotidiano y de ocio, y no para el aprendizaje o el desarrollo
de competencias laborales.
¡La frecuencia de uso
de una plataforma digital no es una habilidad, señores!
Como señala la profesora Noemí
Vilchis, del Tec de Monterrey, las tecnologías para vivir una vida agradable no
tienen los mismos propósitos de uso que las tecnologías para el aprendizaje y
el trabajo profesional.
No existen los “nativos
digitales”. Ningún estudio educativo, sociológico o psicológico ha podido
demostrar que quienes se iniciaron en la vida con las herramientas digitales tengan
un entendimiento innato de las mismas (sorry, Prensky!). Por el contrario, sí
hay investigaciones científicas que han podido comprobar, por ejemplo, el
trabajo que les cuesta a los centennials el hacer una búsqueda correcta en
línea y seleccionar información que sea veraz y de fuentes confiables. Tampoco
les va bien con la programación, la creación de contenidos, la resolución de
problemas, el buen uso de Excel o la seguridad digital.
La realidad muestra que existe
una brecha entre la familiaridad con que se manejan los dispositivos electrónicos
y las habilidades funcionales requeridas para su uso provechoso, por no hablar
del entendimiento de su funcionamiento. Lo preocupante está en que la mayoría
de estos jóvenes se cree ser un experto en tecnología.
De acuerdo a un estudio comisionado
por Microsoft, para los centennials saber computación se limita a
cuestiones como escribir en Word, ayudar a sus padres cuando usan la
computadora, saber qué hacer cuando se bloquea la pantalla de la PC, saber
mover el mouse, entre otras respuestas relacionadas con el funcionamiento
básico de una computadora. También se identificó una falta de compresión sobre
qué es programación y, en general, sobre los fundamentos de la computación
pues, para muchos, la programación se reduce a tareas básicas como saber
navegar en Internet para hacer sus tareas.
En resumen, nuestros jóvenes en
general no cuentan con las competencias necesarias para hacer un
uso seguro, reflexivo, crítico y creativo de la tecnología digital que tanto
emplean cotidianamente para su esparcimiento. Se requiere una alfabetización
digital más comprometida, por parte de padres y profesores. Una que vaya más
allá del simple uso de herramientas y abarque competencias superiores como el
análisis crítico de la información en línea, la creación de contenido digital,
la gestión de datos y la ciberseguridad.
La premisa de los “nativos digitales” minimiza la intención de comprender la conexión de la juventud con la tecnología. Definir a los estudiantes como “aprendices digitales” los coloca al centro de la educación, en lugar de encasillarles en propiedades predefinidas y estandarizar el aprendizaje.
– Nomeí Vilchis
3 de diciembre de 2025
Evaluar el pensamiento
|
Claridad |
Evalúa la comprensión de la
información proporcionada, si la explicación es fácil de entender y es
precisa. Puede ahondarse con peticiones del tipo: - Elabora más tu idea - Da un ejemplo - ¿Puedes ilustrar a
lo que te refieres? |
|
Exactitud |
Valora la conformidad con la verdad o
con los hechos, si la explicación está libre de errores. Puede explorarse con
preguntas como: - ¿De qué manera se
puede verificar esta información? - ¿Cómo se verifica
que esto es cierto? - ¿Cómo se verifica o
se prueba esta idea? |
|
Precisión |
Evalúa la información exacta, completa
y detallada. Se puede profundizar con solicitudes para completar: - ¿Puedes ser más
específico? - Proporciona más detalles
para ampliar tu idea - ¿Con qué otros
elementos puedes completar tu idea? |
|
Relevancia |
Permite evaluar la capacidad para aclarar
conceptos y la comprensión profunda de un tema. Puede sondearse con
peticiones como: - ¿Por qué esto es relevante
para el tema en cuestión? - ¿Cómo se relaciona
esto con la cuestión principal? - ¿Cómo ayuda esto a
plantear o aclarar tu problema? |
|
Profundidad |
Evalúa la capacidad para ir más allá
de lo esencial, explicando los mecanismos causales y las complejidades de un
problema. Puede explorarse con preguntas como: - ¿Qué factores caracterizan
a este problema? - ¿Cuáles son algunas
de las complejidades de esta cuestión? - ¿Cuáles son los
mecanismos causales de este problema? |
|
Amplitud |
Examina si se han considerado
diferentes perspectivas o puntos de vista. Puede valorarse con aspectos como: - ¿Qué perspectivas
se consideraron para analizar/plantear esta idea? - ¿Hasta dónde
llegaron éstas en el análisis inicial? - ¿Hay algún otro
punto de vista importante para revisar la información? |
|
Lógica |
Valora si el razonamiento es coherente
en su desarrollo y si las conclusiones se derivan de manera válida de las
premisas, evidencias o resultados. Se puede profundizar con peticiones como: - ¿Estos elementos
tienen sentido cuando se les analiza en conjunto? - ¿Las distintas
partes de la argumentación encajan entre sí? - ¿Hay alineación
entre el planteamiento, la explicación y los resultados? |
|
Significación |
Evalúa la importancia o la relevancia
de una idea o de cómo esta adquiere sentido en la mente del estudiante. Puede
explorarse con cuestiones como: - ¿Cuál es la idea
central en la que se enfoca tu argumento/solución? - ¿Cuál de los
elementos del planteamiento es el más importante? - ¿Cuál de los
elementos de la respuesta es el más importante? |
|
Rectitud |
Examina la integridad de la respuesta,
que las justificaciones o explicaciones sean imparciales, honestas, garantizando
que las ideas no hayan sido alteradas, manipuladas o plagiadas. Puede
sondearse con preguntas como: - ¿Cómo se puede
verificar la integridad de la información? - ¿Cómo demuestras
que la información presentada es completa y veraz? - ¿Cómo verificaste
la interpretación de tus datos/resultados? |