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12 de diciembre de 2025

Centennials trabajando


La Generación Z ya entró a la fuerza laboral. ¿Cómo la ven sus empleadores? 

Aquí comparto algunas características que encontré en diversos sitios de empleo (como LinkedIn y Great Places to Work) y blogs de recursos humanos (BhiPro, Deloitte, 3HR):

Sin competencias digitales laborales. Han crecido en un mundo hiperconectado y están familiarizados con la tecnología… pero para su entretenimiento, no para usarla de manera provechosa en el trabajo. Todos esperan trabajar con herramientas y tecnologías innovadoras, aunque en ocasiones solo necesitan saber bien cómo emplear Excel; son capaces de adaptarse rápidamente a los cambios tecnológicos.

Valoran la diversidad y la inclusión. Aprecian la diversidad e inclusión y esperan trabajar en un ambiente inclusivo y respetuoso; ser tratados con igualdad y respeto, independientemente de su género, raza, religión u orientación sexual.

Transparencia y Comunicación. Necesitan información clara, concisa, precisa y constante para generar confianza y claridad en sus roles. Buscan que su trabajo tenga un sentido trascendente en la empresa.

Estabilidad laboral. Tienden a ser más realistas que los millennials sobre la estabilidad laboral y pueden preferir empezar en PYMES para adquirir experiencia; buscan empresas con compromiso social y/o ambiental que ofrezcan estabilidad financiera y laboral. Un centennial es leal a una marca o una empresa cuando ésta se compromete con sus valores.

Son emprendedores. Buscan oportunidades para desarrollar sus propios negocios. Esperan trabajar en empresas que fomenten la creatividad y el pensamiento innovador y que les brinden la libertad para emprender sus propias ideas.

Quieren aprender y crecer. Son ávidos aprendices y buscan oportunidades para crecer y desarrollar sus habilidades; esperan una retroalimentación constante sobre su desempeño y buscan oportunidades de crecimiento y desarrollo en su trabajo.

Priorizan el equilibrio trabajo-vida. Valoran el equilibrio trabajo-vida y esperan la flexibilidad laboral. Buscan la posibilidad de trabajar de manera remota y valoran su tiempo libre y la calidad de vida.


¿Están preparados los empleadores para la llegada de los centennials?

De acuerdo a Erika Villavicencio, psicóloga de recursos humanos de la UNAM (Gaceta UNAM, 2023), la Generación Z ha creado tensiones en el ambiente laboral de las empresas:

·     Vienen mejor preparados que la generación anterior porque tienen acceso a muchos elementos de aprendizaje a través del internet. Este cambio ha obligado a las empresas a migrar sus programas de desarrollo a nuevas plataformas.

·      Su deseo de avance constante y progresivo en los puestos y las empresas no corresponde necesariamente a la realidad del mercado laboral.

·      Esperan una recompensa inmediata por todo lo que sea considerado un buen desempeño (su estrellita en la frente) lo que les resta habilidad de negociación para los beneficios y las posiciones laborales.

·       La realidad digital en la que viven inmersos, y de la que han generado dependencia, es muy diferente de la que encuentran en su realidad laboral, lo que les genera ansiedad y frustración.

·      Quieren ser vistos en el trabajo de acuerdo a los estándares que manejan de belleza, imagen y estatus, dado que han crecido dependiendo de la aceptación que tengan en redes sociales, de los likes y de los seguidores.

·      Es una generación con índices de depresión considerables que ha aprendido a normalizar el estrés. Tienen bajas habilidades sociales, prefieren mandar mensajes escritos a hablar con las personas.

Hay muchos retos que atender en este aspecto, empezando por gestionar sus expectativas de recompensa inmediata y su posible baja tolerancia a la frustración. También hay que trabajar en el fomento de sus habilidades sociales y emocionales, ya que es común que prefieran la comunicación digital sobre la presencial. Para ellos hay que diseñar trayectorias que se ajusten a sus metas individuales y les permitan explorar diferentes áreas.


¿Y cuáles son los aportes de la Generación Z a la vida laboral?

Los centennials brindan una serie de beneficios estratégicos a las empresas, destacando su naturalidad tecnológica, su enfoque en la innovación social y su capacidad de aprendizaje autónomo. Se estima que esta generación constituirá ya el 27% de la fuerza laboral global al cierre del año 2025 (CEREM Global Business School). Se pueden señalar:

ü Potencian la transformación tecnológica que incorporaron sus antecesores (los millennials).

ü  Ponen mucho énfasis en la cultura y valores de la empresa.

ü Incorporan una nueva interpretación sobre cómo se hacen el trabajo y los negocios (divirtiéndose, viajando).

ü Para ellos el trabajo es juego y no una obligación. De hecho, buscarán familiarizar los vínculos laborales.

ü  Ellos van por el crear y no por el creer, van por la liquidez y no por los bienes.

ü La experiencia es importante, pero el desarrollo profesional no se queda allí y enfocarán sus vivencias en el logro de objetivos.

ü En su visión del mundo tienen incorporada una perspectiva de negocios que los define naturalmente y es muy provechosa para las empresas familiares.

ü  Las competencias blandas más valoradas son parte de su personalidad.

ü En un mundo postpandémico, los centennials se sienten cómodos con el teletrabajo y la flexibilidad que están incorporando las empresas.


¿Cómo se benefician las empresas de todo esto?

Revitalización. Renuevan procesos y conocimientos con nuevas perspectivas. Aunque esto no siempre es fácil al interior de la empresa.

Mayor productividad. Su enfoque en resultados y su gusto por la operación tecnológica elevan la productividad.

Mejor cultura organizacional. Fomentan ambientes de comunicación abierta, diversidad y colaboración.

Agilidad. Su adaptabilidad al cambio los hace ideales para entornos dinámicos y para la adopción de nuevas tecnologías y modelos de trabajo.

Efectividad de equipos virtuales. La capacidad para trabajar de manera remota y en equipos globales es clave en el contexto laboral actual, lo que aporta flexibilidad operativa.


La Generación Z es una fuerza laboral dinámica y diversa que le está dando una nueva forma al trabajo. Su presencia en las empresas ayuda a construir un personal sólido y comprometido que se adecua a los cambios constantes del mercado. Según algunos líderes de RRHH, los centennials están listos para prosperar y liderar en el mundo laboral.

 

4 de diciembre de 2025

Centennials sin competencias digitales


Coincido con la apreciación del profesor García Ull, de la Universidad Europea de Valencia, recientemente publicada en México en el diario El Economista: los jóvenes nacidos en los entornos digitales del siglo XXI (conocidos generacionalmente como los centennials) no tienen buenas competencias digitales. Casi todos ellos han crecido rodeados de tecnología, pero eso no garantiza que posean las habilidades digitales necesarias para un uso efectivo (ya no digamos crítico). Me consta, porque me ha tocado dar clases en los primeros semestres de ingeniería.

Tales competencias no son innatas a estas generaciones, como asume de manera errónea la mayoría de la gente que sigue tragándose entero el mito del “nativo digital”. En especial los progenitores de estas criaturas, a quienes desde los 2 años les dieron un dispositivo móvil para tenerlas entretenidas y que no dieran la lata, y que ahora las ven pasarse todo el santo día en las redes sociales, los videos de TikTok, las apps o jugando en línea.

Pero aquí hay una confusión grave: aunque estos jóvenes tienen mucha familiaridad con dispositivos como teléfonos inteligentes, tabletas o computadoras, su dominio a menudo se limita al uso cotidiano y de ocio, y no para el aprendizaje o el desarrollo de competencias laborales.

¡La frecuencia de uso de una plataforma digital no es una habilidad, señores!

Como señala la profesora Noemí Vilchis, del Tec de Monterrey, las tecnologías para vivir una vida agradable no tienen los mismos propósitos de uso que las tecnologías para el aprendizaje y el trabajo profesional.

No existen los “nativos digitales”. Ningún estudio educativo, sociológico o psicológico ha podido demostrar que quienes se iniciaron en la vida con las herramientas digitales tengan un entendimiento innato de las mismas (sorry, Prensky!). Por el contrario, sí hay investigaciones científicas que han podido comprobar, por ejemplo, el trabajo que les cuesta a los centennials el hacer una búsqueda correcta en línea y seleccionar información que sea veraz y de fuentes confiables. Tampoco les va bien con la programación, la creación de contenidos, la resolución de problemas, el buen uso de Excel o la seguridad digital.

La realidad muestra que existe una brecha entre la familiaridad con que se manejan los dispositivos electrónicos y las habilidades funcionales requeridas para su uso provechoso, por no hablar del entendimiento de su funcionamiento. Lo preocupante está en que la mayoría de estos jóvenes se cree ser un experto en tecnología.

De acuerdo a un estudio comisionado por Microsoft, para los centennials saber computación se limita a cuestiones como escribir en Word, ayudar a sus padres cuando usan la computadora, saber qué hacer cuando se bloquea la pantalla de la PC, saber mover el mouse, entre otras respuestas relacionadas con el funcionamiento básico de una computadora. También se identificó una falta de compresión sobre qué es programación y, en general, sobre los fundamentos de la computación pues, para muchos, la programación se reduce a tareas básicas como saber navegar en Internet para hacer sus tareas.

En resumen, nuestros jóvenes en general no cuentan con las competencias necesarias para hacer un uso seguro, reflexivo, crítico y creativo de la tecnología digital que tanto emplean cotidianamente para su esparcimiento. Se requiere una alfabetización digital más comprometida, por parte de padres y profesores. Una que vaya más allá del simple uso de herramientas y abarque competencias superiores como el análisis crítico de la información en línea, la creación de contenido digital, la gestión de datos y la ciberseguridad.

 

La premisa de los “nativos digitales” minimiza la intención de comprender la conexión de la juventud con la tecnología. Definir a los estudiantes como “aprendices digitales” los coloca al centro de la educación, en lugar de encasillarles en propiedades predefinidas y estandarizar el aprendizaje. 

– Nomeí Vilchis