Una generación que no soporta el aburrimiento será una generación de escaso valor.
Bertrand Russell
En la sociedad contemporánea,
que enaltece la productividad y el estar siempre haciendo algo, se ve al
aburrimiento como algo malo que ha de evitarse, sobre todo en los niños y
jóvenes. Sin embargo, la historia nos enseña que el aburrimiento no es nada
negativo, al revés, es una valiosa oportunidad para pensar, reflexionar en las
cosas de la vida y hasta hallar inspiración para resolver problemas o inventar
cosas. Es una oportunidad para la espontaneidad y la intuición, dos elementos
claves de la creatividad.
Cuando sentimos aburrimiento,
nuestra mente busca nuevas maneras de entretenimiento y estimulación. Este
proceso nos motiva a investigar ideas, pensamientos y acciones que normalmente
no consideraríamos. Situaciones como estas permiten que nuestra imaginación
florezca, brindándonos la oportunidad de hallar soluciones innovadoras a los
problemas, descubrir nuevos intereses y encontrar distintas formas de expresión
artística. El aburrimiento nos ofrece un espacio mental vacío donde podemos
conectar ideas que parecen no tener relación, favoreciendo así el surgimiento
de conceptos originales y creativos.
De igual manera, cuando
estamos aburridos, tenemos tiempo para reflexionar sobre nuestras vidas y sobre
nuestro mundo interior. El aburrimiento nos brinda la oportunidad de
desconectarnos de las distracciones externas y conectarnos con nuestros
pensamientos, sentimientos y metas personales. Al tomarnos el tiempo para
pensar, podemos evaluar nuestras decisiones, identificar oportunidades de
mejora y desarrollar un sentido más profundo de nosotros mismos. Estas reflexiones
pueden ser especialmente valiosas en un mundo que cambia rápidamente, donde a
menudo estamos atrapados en la rutina y la superficialidad. Al permitirnos
momentos de aburrimiento, le damos a nuestra mente el espacio que necesita para
explorar las experiencias pasadas, nuestras acciones y las metas futuras. El
autoanálisis nos ayuda a comprender mejor quiénes somos, qué queremos y qué
cambios podemos hacer en nuestra vida para lograr una mayor felicidad y
bienestar.
Asimismo, cuando nos sentimos
aburridos buscamos una tarea que nos entretenga, es decir, buscamos un estímulo
para nuestra mente, lo que ayuda a nuestra capacidad de atención y
concentración. Cuando desarrollamos la capacidad de mantenernos enfocados en
una tarea o actividad, a pesar de que pueda ser aburrida, podemos mejorar
nuestra capacidad para mantenernos enfocados, lo cual es siempre beneficioso,
tanto en el trabajo como en la escuela.
Y por si esto fuera poco, al
aprender a tolerar y aceptar el aburrimiento, aprendemos a desarrollar nuestra
resiliencia emocional, a manejar la frustración, la incomodidad y a no depender
constantemente de la gratificación instantánea. Como resultado, nos volvemos
más capaces de lidiar con el estrés, la ansiedad y otras emociones difíciles en
la vida diaria.
Así pues, el aburrimiento nos
permite salir de nuestra zona de confort y estar más abiertos a las
posibilidades que nos ofrece la vida. Cuando no estamos constantemente
ocupados, tenemos más libertad para perseguir nuestra curiosidad e intereses.
La apertura a la espontaneidad y la intuición puede conducir a una experiencia
enriquecedora y a la creación de conexiones humanas más profundas.
Apuntes sobre el texto Las ventajas del aburrimiento, de
la psicóloga Lucía Ongil, del Instituto SINEWS, España.
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