12 de agosto de 2025

Para impulsar el potencial creativo

 


La creatividad es la capacidad de desarrollar nuevas ideas y resolver problemas. Muchos investigadores la consideran un proceso mental que produce conceptos nuevos y útiles a nivel individual, laboral o social. Su creciente aceptación en todos los ámbitos profesionales ha dado lugar a diversas teorías con diferentes modelos operativos, lo que la convierte en un concepto complejo y difícil de definir. Metodológicamente, la creatividad puede abarcar tres perspectivas: una producción original, un pensamiento divergente o un rasgo de personalidad. La primera implica generar algo novedoso y apropiado para la tarea prevista. El pensamiento divergente es la capacidad de organizar procesos mentales indirectamente y utilizar estrategias poco convencionales. La perspectiva del rasgo de personalidad postula que la creatividad es un elemento que todos poseemos, pero algunos la tenemos más desarrollada que otros.

La evaluación de la creatividad analiza cuatro enfoques principales: procesos, productos, personas y entornos. La evaluación de los procesos creativos se basa en pruebas psicométricas de pensamiento divergente, como las de Torrance o de Artola. La evaluación de la manifestación física de la creatividad a través de productos puede implicar el uso de cuestionarios de inventario creativo como el de Taylor. Jueces y expertos también evalúan y deciden si el producto cumple con las características originales necesarias.

La evaluación de la persona creativa es quizás la dimensión más ampliamente medida, empleando la mayor variedad de instrumentos, incluyendo escalas de personalidad, inventarios de experiencias, estilos creativos o pruebas de razonamiento. La prueba Creatrix es un ejemplo de esto último; integra dimensiones creativas cognitivas y motivacionales. Este tipo de evaluación asume como principio fundamental que no todas las personas son igualmente creativas, pero esta perspectiva no se considera socialmente aceptable en los últimos tiempos. Estas dos perspectivas se concilian aduciendo que todos somos “algo” creativos y, con el apoyo adecuado, podemos llegar a ser altamente creativos.

El entorno puede favorecer o perjudicar la creatividad según las variables situacionales. Esto es especialmente importante en ingeniería, ya que los estudios indican que pueden darse diferentes clasificaciones de creatividad al aplicar diferentes entornos y métricas al mismo problema de diseño.

En consecuencia, las pruebas utilizadas en la investigación de la creatividad deben entenderse como una medida del potencial (la probabilidad) de ser creativo, considerando que el logro creativo depende de factores adicionales no medibles por las pruebas, como el entorno, las habilidades técnicas, el conocimiento de un área, la independencia, las actitudes, la salud o la oportunidad, entre otros.

La creatividad es una competencia crucial para los ingenieros; sin embargo, es ampliamente reconocido que los estudiantes de ingeniería tienen dificultades para desarrollarla porque se centran en problemas con respuestas específicas. Los investigadores han intentado identificar las barreras en el proceso de aprendizaje examinando diversas técnicas para estimular la creatividad de los estudiantes. Otro estudio evaluó cómo profesores y estudiantes percibían la creatividad, concluyendo que los ingenieros se inclinan fuertemente por los métodos bien establecidos y las soluciones más efectivas porque la precisión y la atención al detalle son esenciales en el campo. Las estrategias elegidas son necesarias para promover la creatividad, distinguiendo dos enfoques para potenciarla: el primero implica ofrecer cursos sobre el tema, mientras que el otro busca modificar los métodos de enseñanza para fomentar el pensamiento creativo en el aula, empleando un entorno de aprendizaje creativo y la resolución de problemas como medio de aprendizaje. Una de las necesidades más importantes en la pedagogía de la ingeniería es la creación de evaluaciones que inspiren a los estudiantes a desarrollar sus habilidades creativas y a ser más conscientes de su proceso creativo. Además, los educadores deben abordar las barreras a la creatividad, como el miedo a lo desconocido, la mentoría difícil y las medidas para desarrollar las habilidades creativas en los estudiantes.

La importancia de la creatividad en ingeniería es fundamental, ya que los ingenieros son agentes de cambio y creación; su creatividad es crucial para desarrollar los conocimientos y las habilidades necesarios. La creatividad es uno de los objetivos que los ingenieros deben alcanzar, según la Accreditation Board for Engineering and Technology (ABET). Diversas herramientas de pensamiento pueden proporcionar una estructura metodológica innovadora y desarrollar la fluidez, flexibilidad y originalidad que requiere la resolución de problemas de ingeniería, como la lluvia de ideas, los mapas mentales, las analogías, el análisis morfológico, TRIZ, ASIT o USIT. El uso del aprendizaje basado en problemas (PBL) o de proyectos de diseño (POL) es la forma “natural” en que los estudiantes se forman para su profesión, desarrollando habilidades intelectuales y organizativas que les permiten concebir simultáneamente soluciones originales y útiles que promueven la creatividad funcional y pragmática. SCAMPER es un método innovador inspirado en la metodología de lluvia de ideas. Esta técnica es muy efectiva para fomentar el pensamiento lateral al generar ideas que optimizan la solución de un problema, ya sea un producto, un servicio o un proceso.

 

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