15 de diciembre de 2025
12 de diciembre de 2025
Centennials trabajando
La Generación Z ya entró a la fuerza laboral. ¿Cómo la ven sus empleadores?
Aquí comparto algunas
características que encontré en diversos sitios de empleo (como LinkedIn
y Great Places to Work) y blogs de recursos humanos (BhiPro, Deloitte,
3HR):
Sin competencias digitales
laborales. Han crecido en un mundo hiperconectado y están
familiarizados con la tecnología… pero para su entretenimiento, no para usarla
de manera provechosa en el trabajo. Todos esperan trabajar con herramientas y
tecnologías innovadoras, aunque en ocasiones solo necesitan saber bien cómo
emplear Excel; son capaces de adaptarse rápidamente a los cambios tecnológicos.
Valoran la diversidad y la inclusión. Aprecian
la diversidad e inclusión y esperan trabajar en un ambiente inclusivo y
respetuoso; ser tratados con igualdad y respeto, independientemente de su
género, raza, religión u orientación sexual.
Transparencia y Comunicación.
Necesitan información clara, concisa, precisa y constante para generar
confianza y claridad en sus roles. Buscan que su trabajo tenga un sentido
trascendente en la empresa.
Estabilidad laboral. Tienden
a ser más realistas que los millennials sobre la estabilidad laboral y pueden
preferir empezar en PYMES para adquirir experiencia; buscan empresas con
compromiso social y/o ambiental que ofrezcan estabilidad financiera y laboral. Un
centennial es leal a una marca o una empresa cuando ésta se compromete con sus
valores.
Son emprendedores. Buscan
oportunidades para desarrollar sus propios negocios. Esperan trabajar en
empresas que fomenten la creatividad y el pensamiento innovador y que les
brinden la libertad para emprender sus propias ideas.
Quieren aprender y crecer. Son
ávidos aprendices y buscan oportunidades para crecer y desarrollar sus
habilidades; esperan una retroalimentación constante sobre su desempeño y
buscan oportunidades de crecimiento y desarrollo en su trabajo.
Priorizan el equilibrio
trabajo-vida. Valoran el equilibrio trabajo-vida y esperan
la flexibilidad laboral. Buscan la posibilidad de trabajar de manera remota y
valoran su tiempo libre y la calidad de vida.
¿Están preparados los
empleadores para la llegada de los centennials?
De acuerdo a Erika
Villavicencio, psicóloga de recursos humanos de la UNAM (Gaceta UNAM, 2023), la
Generación Z ha creado tensiones en el ambiente laboral de las empresas:
· Vienen
mejor preparados que la generación anterior porque tienen acceso a muchos
elementos de aprendizaje a través del internet. Este cambio ha obligado a las
empresas a migrar sus programas de desarrollo a nuevas plataformas.
· Su
deseo de avance constante y progresivo en los puestos y las empresas no
corresponde necesariamente a la realidad del mercado laboral.
· Esperan
una recompensa inmediata por todo lo que sea considerado un buen desempeño (su
estrellita en la frente) lo que les resta habilidad de negociación para los
beneficios y las posiciones laborales.
· La
realidad digital en la que viven inmersos, y de la que han generado
dependencia, es muy diferente de la que encuentran en su realidad laboral, lo
que les genera ansiedad y frustración.
· Quieren
ser vistos en el trabajo de acuerdo a los estándares que manejan de belleza,
imagen y estatus, dado que han crecido dependiendo de la aceptación que tengan
en redes sociales, de los likes y de los seguidores.
· Es una
generación con índices de depresión considerables que ha aprendido a normalizar
el estrés. Tienen bajas habilidades sociales, prefieren mandar mensajes
escritos a hablar con las personas.
Hay muchos retos que atender
en este aspecto, empezando por gestionar sus expectativas de recompensa
inmediata y su posible baja tolerancia a la frustración. También hay que
trabajar en el fomento de sus habilidades sociales y emocionales, ya que es
común que prefieran la comunicación digital sobre la presencial. Para ellos hay
que diseñar trayectorias que se ajusten a sus metas individuales y les permitan
explorar diferentes áreas.
¿Y cuáles son los aportes de
la Generación Z a la vida laboral?
Los centennials brindan una
serie de beneficios estratégicos a las empresas, destacando su naturalidad
tecnológica, su enfoque en la innovación social y su capacidad de aprendizaje
autónomo. Se estima que esta generación constituirá ya el 27% de la fuerza laboral
global al cierre del año 2025 (CEREM Global Business School). Se pueden
señalar:
ü Potencian
la transformación tecnológica que incorporaron sus antecesores (los
millennials).
ü Ponen
mucho énfasis en la cultura y valores de la empresa.
ü Incorporan
una nueva interpretación sobre cómo se hacen el trabajo y los negocios
(divirtiéndose, viajando).
ü Para
ellos el trabajo es juego y no una obligación. De hecho, buscarán familiarizar
los vínculos laborales.
ü Ellos
van por el crear y no por el creer, van por la liquidez y no por los bienes.
ü La
experiencia es importante, pero el desarrollo profesional no se queda allí y
enfocarán sus vivencias en el logro de objetivos.
ü En su
visión del mundo tienen incorporada una perspectiva de negocios que los define
naturalmente y es muy provechosa para las empresas familiares.
ü Las
competencias blandas más valoradas son parte de su personalidad.
ü En un
mundo postpandémico, los centennials se sienten cómodos con el teletrabajo y la
flexibilidad que están incorporando las empresas.
¿Cómo se benefician las
empresas de todo esto?
Revitalización.
Renuevan procesos y conocimientos con nuevas perspectivas. Aunque esto no
siempre es fácil al interior de la empresa.
Mayor productividad. Su
enfoque en resultados y su gusto por la operación tecnológica elevan la
productividad.
Mejor cultura organizacional.
Fomentan ambientes de comunicación abierta, diversidad y colaboración.
Agilidad. Su
adaptabilidad al cambio los hace ideales para entornos dinámicos y para la
adopción de nuevas tecnologías y modelos de trabajo.
Efectividad de equipos
virtuales. La capacidad para trabajar de manera remota y en equipos
globales es clave en el contexto laboral actual, lo que aporta flexibilidad
operativa.
La Generación Z es una fuerza
laboral dinámica y diversa que le está dando una nueva forma al trabajo. Su
presencia en las empresas ayuda a construir un personal sólido y
comprometido que se adecua a los cambios constantes del mercado. Según algunos
líderes de RRHH, los centennials están listos para prosperar y liderar en el
mundo laboral.
11 de diciembre de 2025
10 de diciembre de 2025
Presencia del docente en la web
Leía
yo la nota de ayer de Jorge Sáinz en el diario español El Debate sobre
la preocupación de algunos profesores e investigadores a propósito de cómo la
cultura de la cancelación de las redes sociales se ha extendido al trabajo
docente y a las aulas, y cómo ahora este lugar ha perdido su tradición de foro
de discusión de las ideas para convertirse en centro de corrección política y,
en caso de fallo, de escarnio público por parte de alumnos, colegas y en
ocasiones, hasta de la misma institución donde se labora.
La
expansión de una corrección política convertida en mecanismo de vigilancia,
donde cualquier matiz, cualquier duda y cualquier dato que no encaje en la
ortodoxia del momento puede acabar en linchamiento, cancelación o
silenciamiento preventivo.
Las
universidades no son ajenas a este fenómeno; le piden a sus docentes e
investigadores que tengan presencia en la web, publicando en redes educativas
(como Academia o Research Gate), en los perfiles profesionales de
Google Academics o LinkedIn o en las redes sociales más vistas. Pero
hay que ser muy cuidadoso con lo que se publica ahí, pues emitir una crítica,
una opinión polémica o ambigua sobre temas peliagudos, aunque sean del trabajo
de investigación, se penaliza severamente por la audiencia, a menudo exacerbada
por la polarización, la desinformación o el discurso políticamente correcto.
Esto
lo sé porque también me tocó vivirlo en la institución donde trabajaba. Había
que mantener actualizado el perfil de investigador de Google, el ORCID, el
perfil en el sitio del grupo de investigación y en las redes académicas. Y
antes de eso, cierto director de la escuela de ingeniería le pidió a los
profesores que, además de sus cuentas personales, abrieran otra en la
que publicaran su quehacer institucional (afortunadamente la iniciativa no cuajó).
A
más de la enorme presión que ya recibe el docente por publicar en los journals
de prestigio (que sean Scopus Q1 y Q2), también existe el apremio por ayudar a
la universidad “a hacer presencia en las redes”; aunque el alcance individual en
ocasiones sea reducido y la conversación inexistente; hay que estar allí por necesidad
institucional a sabiendas de que ejercer el pensamiento crítico puede traer
problemas… y no publicar, también.
Esta
cultura del señalamiento no solo desgasta. Empobrece. Un académico que no puede
dudar ni explorar ideas en construcción es un académico mutilado. Y una
universidad que fomenta esa autocensura reduce su misión a la de un centro
escolar ampliado.
Es
en este contexto que están resurgiendo las newsletter, las páginas
personales, los blogs y la participación en redes sociales más libres, como Discord,
en un intento por reducir la exposición moral, rescatar las identidades y regresar, en lo posible, al auténtico debate de las ideas.
Fuente: Sáinz, J. (2025,
diciembre). Miedo a pensar en la universidad. El Debate.
9 de diciembre de 2025
8 de diciembre de 2025
El declive en la lectura
Lo que notamos los profesores universitarios que damos clases en los primeros semestres (no solo en los EEUU):
Fuentes:
Jack, A. (2025, dociembre). Decline in reading is inhibiting learning, academics warn, Financial Times.
IMCO (2022). Resultados PISA 2022. Instituto Mexicano de Políticas Públicas.
5 de diciembre de 2025
4 de diciembre de 2025
Centennials sin competencias digitales
Coincido con la apreciación del
profesor García Ull, de la Universidad Europea de Valencia, recientemente
publicada en México en el diario El Economista: los jóvenes nacidos en los
entornos digitales del siglo XXI (conocidos generacionalmente como los centennials)
no tienen buenas competencias digitales. Casi todos ellos han crecido rodeados
de tecnología, pero eso no garantiza que posean las habilidades digitales
necesarias para un uso efectivo (ya no digamos crítico). Me consta, porque me
ha tocado dar clases en los primeros semestres de ingeniería.
Tales competencias no son
innatas a estas generaciones, como asume de manera errónea la mayoría de la
gente que sigue tragándose entero el mito del “nativo digital”. En especial los
progenitores de estas criaturas, a quienes desde los 2 años les dieron un
dispositivo móvil para tenerlas entretenidas y que no dieran la lata, y que
ahora las ven pasarse todo el santo día en las redes sociales, los videos de
TikTok, las apps o jugando en línea.
Pero aquí hay una confusión
grave: aunque estos jóvenes tienen mucha familiaridad con dispositivos como
teléfonos inteligentes, tabletas o computadoras, su dominio a menudo se
limita al uso cotidiano y de ocio, y no para el aprendizaje o el desarrollo
de competencias laborales.
¡La frecuencia de uso
de una plataforma digital no es una habilidad, señores!
Como señala la profesora Noemí
Vilchis, del Tec de Monterrey, las tecnologías para vivir una vida agradable no
tienen los mismos propósitos de uso que las tecnologías para el aprendizaje y
el trabajo profesional.
No existen los “nativos
digitales”. Ningún estudio educativo, sociológico o psicológico ha podido
demostrar que quienes se iniciaron en la vida con las herramientas digitales tengan
un entendimiento innato de las mismas (sorry, Prensky!). Por el contrario, sí
hay investigaciones científicas que han podido comprobar, por ejemplo, el
trabajo que les cuesta a los centennials el hacer una búsqueda correcta en
línea y seleccionar información que sea veraz y de fuentes confiables. Tampoco
les va bien con la programación, la creación de contenidos, la resolución de
problemas, el buen uso de Excel o la seguridad digital.
La realidad muestra que existe
una brecha entre la familiaridad con que se manejan los dispositivos electrónicos
y las habilidades funcionales requeridas para su uso provechoso, por no hablar
del entendimiento de su funcionamiento. Lo preocupante está en que la mayoría
de estos jóvenes se cree ser un experto en tecnología.
De acuerdo a un estudio comisionado
por Microsoft, para los centennials saber computación se limita a
cuestiones como escribir en Word, ayudar a sus padres cuando usan la
computadora, saber qué hacer cuando se bloquea la pantalla de la PC, saber
mover el mouse, entre otras respuestas relacionadas con el funcionamiento
básico de una computadora. También se identificó una falta de compresión sobre
qué es programación y, en general, sobre los fundamentos de la computación
pues, para muchos, la programación se reduce a tareas básicas como saber
navegar en Internet para hacer sus tareas.
En resumen, nuestros jóvenes en
general no cuentan con las competencias necesarias para hacer un
uso seguro, reflexivo, crítico y creativo de la tecnología digital que tanto
emplean cotidianamente para su esparcimiento. Se requiere una alfabetización
digital más comprometida, por parte de padres y profesores. Una que vaya más
allá del simple uso de herramientas y abarque competencias superiores como el
análisis crítico de la información en línea, la creación de contenido digital,
la gestión de datos y la ciberseguridad.
La premisa de los “nativos digitales” minimiza la intención de comprender la conexión de la juventud con la tecnología. Definir a los estudiantes como “aprendices digitales” los coloca al centro de la educación, en lugar de encasillarles en propiedades predefinidas y estandarizar el aprendizaje.
– Nomeí Vilchis
3 de diciembre de 2025
Evaluar el pensamiento
|
Claridad |
Evalúa la comprensión de la
información proporcionada, si la explicación es fácil de entender y es
precisa. Puede ahondarse con peticiones del tipo: - Elabora más tu idea - Da un ejemplo - ¿Puedes ilustrar a
lo que te refieres? |
|
Exactitud |
Valora la conformidad con la verdad o
con los hechos, si la explicación está libre de errores. Puede explorarse con
preguntas como: - ¿De qué manera se
puede verificar esta información? - ¿Cómo se verifica
que esto es cierto? - ¿Cómo se verifica o
se prueba esta idea? |
|
Precisión |
Evalúa la información exacta, completa
y detallada. Se puede profundizar con solicitudes para completar: - ¿Puedes ser más
específico? - Proporciona más detalles
para ampliar tu idea - ¿Con qué otros
elementos puedes completar tu idea? |
|
Relevancia |
Permite evaluar la capacidad para aclarar
conceptos y la comprensión profunda de un tema. Puede sondearse con
peticiones como: - ¿Por qué esto es relevante
para el tema en cuestión? - ¿Cómo se relaciona
esto con la cuestión principal? - ¿Cómo ayuda esto a
plantear o aclarar tu problema? |
|
Profundidad |
Evalúa la capacidad para ir más allá
de lo esencial, explicando los mecanismos causales y las complejidades de un
problema. Puede explorarse con preguntas como: - ¿Qué factores caracterizan
a este problema? - ¿Cuáles son algunas
de las complejidades de esta cuestión? - ¿Cuáles son los
mecanismos causales de este problema? |
|
Amplitud |
Examina si se han considerado
diferentes perspectivas o puntos de vista. Puede valorarse con aspectos como: - ¿Qué perspectivas
se consideraron para analizar/plantear esta idea? - ¿Hasta dónde
llegaron éstas en el análisis inicial? - ¿Hay algún otro
punto de vista importante para revisar la información? |
|
Lógica |
Valora si el razonamiento es coherente
en su desarrollo y si las conclusiones se derivan de manera válida de las
premisas, evidencias o resultados. Se puede profundizar con peticiones como: - ¿Estos elementos
tienen sentido cuando se les analiza en conjunto? - ¿Las distintas
partes de la argumentación encajan entre sí? - ¿Hay alineación
entre el planteamiento, la explicación y los resultados? |
|
Significación |
Evalúa la importancia o la relevancia
de una idea o de cómo esta adquiere sentido en la mente del estudiante. Puede
explorarse con cuestiones como: - ¿Cuál es la idea
central en la que se enfoca tu argumento/solución? - ¿Cuál de los
elementos del planteamiento es el más importante? - ¿Cuál de los
elementos de la respuesta es el más importante? |
|
Rectitud |
Examina la integridad de la respuesta,
que las justificaciones o explicaciones sean imparciales, honestas, garantizando
que las ideas no hayan sido alteradas, manipuladas o plagiadas. Puede
sondearse con preguntas como: - ¿Cómo se puede
verificar la integridad de la información? - ¿Cómo demuestras
que la información presentada es completa y veraz? - ¿Cómo verificaste
la interpretación de tus datos/resultados? |
27 de noviembre de 2025
Sensibilidad herida artificial
26 de noviembre de 2025
La IA basura invade Internet
Las redes sociales le dan derecho de hablar a legiones de idiotas… Es la invasión de los imbéciles.
Umberto Eco
La credibilidad de Internet siempre
ha sido cuestionada, debido a que es un lugar en el que cualquier persona puede
decir, compartir, crear, editar y cuestionar. Pero es a partir de 2010 que la
confianza en sus contenidos comenzó a disminuir marcadamente, con el auge de
las redes sociales y conforme la web se volvió claramente comercial. Si bien es
cierto que todavía se pueden encontrar fuentes valiosas y confiables, también
lo es que cada vez está más saturada de información falsa y tendenciosa, mucha (¡muchísima!)
proviene de contenidos creados con inteligencia artificial generativa.
A pesar de
las aplicaciones positivas que puede tener la inteligencia artificial
(IA), ahora nos estamos enfrentando a través de sitios como YouTube, Facebook,
Instagram o TikTok a oleadas sin fin de contenidos alucinados, falsos, tendenciosos
o sin sentido. Pareciera ser que la consigna es “mientras más surrealista,
mejor”. A esta tendencia se le llama AI slop, o “bazofia de IA”, es
decir, contenido basura creado en masa por herramientas de IA generativa, el
cual tiene muy poca interferencia humana y, por ende, de filtros que verifiquen su calidad y
su aporte significativo. Es "la invasión de los imbéciles" a la que se refería Umberto Eco, pero recrudecida.
Las redes sociales están llenas
de ingentes cantidades de imágenes y videos creadas con herramientas de IA que
pueden rendir cientos de versiones por hora. La información de base (los prompts)
sale de la misma web sin el menor filtro ni verificación de autenticidad, canibalizándose
entre sitios para hacer su propio material. Es una marea de mediocridad
generativa que solo busca producir ingresos (muchos, en el menor tiempo posible),
que ahoga a los auténticos creadores, los que sí usan su propia inteligencia
natural y tardan días en crear una obra original.
Se han detectado canales de YouTube que
suben videos donde se narran sucesos históricos están siendo
completamente generados por IA, y en los cuales no solamente las imágenes están
hechas con estas herramientas, sino que son históricamente erróneas y las
narraciones también suelen contar con hechos incorrectos e inventados. Además
de dañar significativamente las reproducciones y popularidad de videos
investigados, grabados y editados por personas reales, ya sea especialistas o
aficionados, esto también está contribuyendo a la desinformación masiva de una
materia que nos define como humanidad.
La IA basura se
manifiesta con más claridad en redes sociales, pero también ha permeado en
otros medios. Ya hay libros que están siendo publicados en librerías
digitales que están hechos por inteligencia artificial generativa en su
totalidad, e incluso utilizando estas tecnologías para hacer versiones más
cortas o sintetizadas de contenido ya existente. Igualmente, muchos de ellos
son publicados con nombres muy parecidos a los autores reales, con el fin de
engañar y vender más.
La IA basura está creando
un universo demencial en el que los mismos bots tienen una
participación mayor que la de los propios humanos, los cuales, incluso, pueden
ya no ser necesarios para crear contenidos. La IA se crea a sí misma. Es como
si la criatura del Dr. Frankenstein se pusiera a hacer otros como él. ¿Qué
clase de información va a salir de semejante espiral?
Para
los gigantes de las TI, contenido es contenido; entre más barato sea y menos
labor humana involucre, mejor. El resultado es un Internet de robots, buscando
aquellos sentimientos y pasiones que mantengan a los usuarios humanos frente a
sus pantallas.
– Nesrine Malik, The
Guardian.
Si la desinformación era ya un fuerte problema de Internet, la IA lo está llevando a su paroxismo. Ahora, ver un video o una
imagen va de la mano con el cuestionamiento de su origen, y donde cada vez es
más difícil distinguir entre la realidad y la ficción, para todas las
generaciones, pero especialmente en adultos mayores y en los más pequeños, que
todavía no tienen el conocimiento ni pensamiento crítico para evaluar lo que
ven; además de que puede ser especialmente peligroso en niños y niñas, debido a
que el contenido vacío y sin sentido que genera la IA sin supervisión además de
no aportarles valor, puede incluir contenido inapropiado, violento o sexual.
En la Era de la Desinformación,
ahora más que nunca será primordial que las instituciones educativas prioricen
el pensamiento crítico y la alfabetización mediática, con el objetivo de que
las nuevas generaciones puedan navegar en un universo digital onírico, donde la
realidad y la ficción se fusionan cada vez más.
Fuente: Jiménez, M.S. (2025, noviembre). ¿Harto de la bazofia
de IA en redes? Yo también. Edu News.
https://observatorio.tec.mx/edu-news/
25 de noviembre de 2025
24 de noviembre de 2025
21 de noviembre de 2025
Los beneficios de aburrirse (II)
Los que no saben soñar son más propensos al aburrimiento
Charles Langbrindge Morgan
Hoy en día es común ver a niños
y adolescentes frente a su teléfono o tableta para evitar que se aburran o que
den la lata. Empero, esta solución práctica de los padres digitales está creando
un problema profundo: la desaparición del aburrimiento como experiencia
cotidiana. Como advierte Writer’s Digest, “estamos criando a una generación que
nunca ha conocido el verdadero aburrimiento, esa picazón enloquecedora de una
tarde vacía que solo se calma creando algo nuevo”.
El aburrimiento ha sido
históricamente un motor de creatividad. Cuando no había distractores digitales,
los niños inventaban juegos, historias, dibujaban o simplemente buscaban una
manera de entretenerse, dentro o fuera de casa. Hoy, en cambio, el acceso
constante a pantallas ha reducido estos espacios de imaginación y reflexión. La
pregunta es inevitable: ¿qué pasa con la creatividad infantil cuando nunca
permitimos que nuestros hijos se aburran?
Lejos de ser una pérdida de
tiempo, el aburrimiento es un estado que empuja al cerebro a buscar estímulos,
soluciones y nuevas formas de exploración. El aburrimiento, según la psicóloga clínica
Jennifer Delgado, ayuda a los niños y adolescentes a desarrollar una
resiliencia emocional que les será de utilidad en la vida adulta. En un
artículo publicado en la revista Children & Screens, se dice que es
un estado que impulsa a imaginar escenarios alternos y nuevas metas, lo que
desarrolla el pensamiento divergente, clave para la innovación y la resolución
de problemas complejos.
Pasar mucho tiempo ante las
pantallas afecta la capacidad de las infancias para resolver problemas de forma
creativa ya que reduce la experiencia práctica en ese campo y limita el tiempo
libre para pensar, explorar con la imaginación o crear cosas con las manos.
Cada que se entrega un dispositivo a un niño para tenerlo quieto, se corre el
riesgo de condenar su capacidad para descubrir cosas nuevas y resolver
situaciones fuera de las pantallas.
Aunque pareciera que la cosa es al revés, que las pantallas ofrecen un océano de posibilidades de entretenimiento, aprendizaje y conexión social, éstas se consumen de manera pasiva y estructurada. Muchos videojuegos tienen reglas definidas, mientras que los videos de YouTube muestran una secuencia predeterminada y las redes sociales están diseñadas para retener la atención, lo que significa que queda poco espacio para la creación espontánea.
Por supuesto, la tecnología
también puede inspirar. El pintor Timothy Lai, por ejemplo, explica cómo usa
tableros digitales para organizar sus ideas y explorar temas recurrentes.
Además, las aplicaciones educativas, la narración digital y la realidad
aumentada pueden ser aliadas si se usan con intencionalidad pedagógica. El
desafío está en encontrar un equilibrio: aprovechar lo mejor de lo digital sin
que sustituya la experiencia del aburrimiento y la creación propia.
La clave está en distinguir
entre distracción útil e inútil. Soñar despierto puede ser una forma
constructiva de divagación mental que conduce a la incubación de ideas. Por el
contrario, el desplazamiento interminable en redes sociales suele fragmentar la
atención y generar fatiga cognitiva.
Aunque
parezca raro, los expertos sugieren reservar tiempo libre para aburrirse.
Negarle a las infancias la
posibilidad de aburrirse no es un asunto menor, pues el aburrimiento cumple una
función estructural en el desarrollo. Al eliminarlo mediante la
hiperestimulación digital, se empobrece no solo la experiencia cotidiana, sino
dimensiones críticas del crecimiento infantil.
Aburrirse es parte del
entrenamiento para la vida, ya que favorece la comunicación, fortalece la
autorregulación, enriquece la imaginación y protege la salud mental. Privar a niños y adolescentes de ese recurso natural implica limitar su capacidad para
desarrollar herramientas esenciales en un mundo cada vez más complejo. Como
explica el terapeuta Kent Toussaint: “El aburrimiento es la semilla de la
creatividad, pero cuando lo evitamos todo el tiempo, los niños nunca necesitan
crear, aprender una habilidad o hacer amigos”.
El aburrimiento no es un
enemigo a erradicar, sino un recurso pedagógico y emocional a recuperar. En
medio de la saturación digital, permitirnos y permitir a las infancias habitar
esos vacíos creativos pueden ser la clave para formar generaciones más
resilientes, imaginativas y capaces de enfrentar un mundo en constante cambio.
Fuente: Delgado, P. (2025, octubre). El arte perdido del aburrimiento: cómo el tiempo frente a la pantalla está matando la creatividad, Edu News. https://observatorio.tec.mx/edu-news/
19 de noviembre de 2025
Los beneficios de aburrirse (I)
Una generación que no soporta el aburrimiento será una generación de escaso valor.
Bertrand Russell
En la sociedad contemporánea,
que enaltece la productividad y el estar siempre haciendo algo, se ve al
aburrimiento como algo malo que ha de evitarse, sobre todo en los niños y
jóvenes. Sin embargo, la historia nos enseña que el aburrimiento no es nada
negativo, al revés, es una valiosa oportunidad para pensar, reflexionar en las
cosas de la vida y hasta hallar inspiración para resolver problemas o inventar
cosas. Es una oportunidad para la espontaneidad y la intuición, dos elementos
claves de la creatividad.
Cuando sentimos aburrimiento,
nuestra mente busca nuevas maneras de entretenimiento y estimulación. Este
proceso nos motiva a investigar ideas, pensamientos y acciones que normalmente
no consideraríamos. Situaciones como estas permiten que nuestra imaginación
florezca, brindándonos la oportunidad de hallar soluciones innovadoras a los
problemas, descubrir nuevos intereses y encontrar distintas formas de expresión
artística. El aburrimiento nos ofrece un espacio mental vacío donde podemos
conectar ideas que parecen no tener relación, favoreciendo así el surgimiento
de conceptos originales y creativos.
De igual manera, cuando
estamos aburridos, tenemos tiempo para reflexionar sobre nuestras vidas y sobre
nuestro mundo interior. El aburrimiento nos brinda la oportunidad de
desconectarnos de las distracciones externas y conectarnos con nuestros
pensamientos, sentimientos y metas personales. Al tomarnos el tiempo para
pensar, podemos evaluar nuestras decisiones, identificar oportunidades de
mejora y desarrollar un sentido más profundo de nosotros mismos. Estas reflexiones
pueden ser especialmente valiosas en un mundo que cambia rápidamente, donde a
menudo estamos atrapados en la rutina y la superficialidad. Al permitirnos
momentos de aburrimiento, le damos a nuestra mente el espacio que necesita para
explorar las experiencias pasadas, nuestras acciones y las metas futuras. El
autoanálisis nos ayuda a comprender mejor quiénes somos, qué queremos y qué
cambios podemos hacer en nuestra vida para lograr una mayor felicidad y
bienestar.
Asimismo, cuando nos sentimos
aburridos buscamos una tarea que nos entretenga, es decir, buscamos un estímulo
para nuestra mente, lo que ayuda a nuestra capacidad de atención y
concentración. Cuando desarrollamos la capacidad de mantenernos enfocados en
una tarea o actividad, a pesar de que pueda ser aburrida, podemos mejorar
nuestra capacidad para mantenernos enfocados, lo cual es siempre beneficioso,
tanto en el trabajo como en la escuela.
Y por si esto fuera poco, al
aprender a tolerar y aceptar el aburrimiento, aprendemos a desarrollar nuestra
resiliencia emocional, a manejar la frustración, la incomodidad y a no depender
constantemente de la gratificación instantánea. Como resultado, nos volvemos
más capaces de lidiar con el estrés, la ansiedad y otras emociones difíciles en
la vida diaria.
Así pues, el aburrimiento nos
permite salir de nuestra zona de confort y estar más abiertos a las
posibilidades que nos ofrece la vida. Cuando no estamos constantemente
ocupados, tenemos más libertad para perseguir nuestra curiosidad e intereses.
La apertura a la espontaneidad y la intuición puede conducir a una experiencia
enriquecedora y a la creación de conexiones humanas más profundas.
Apuntes sobre el texto Las ventajas del aburrimiento, de
la psicóloga Lucía Ongil, del Instituto SINEWS, España.
7 de noviembre de 2025
4 de noviembre de 2025
Networking universitario
Las universidades mejor
rankeadas de México (como la UNAM, el Tec de Monterrey o el ITAM) tienen un
impacto significativo en las relaciones profesionales de sus alumnos y
graduados, no solo a través de la formación académica, que suele ser bastante
buena, sino también al actuar como plataforma para establecer contactos sociales
valiosos y duraderos. Estudiar en una de estas instituciones puede facilitar la
creación de una red de relaciones personales provechosas en lo social y lo profesional
que pueden impulsar de manera beneficiosa la carrera de un egresado.
Al atraer predominantemente a
estudiantes de entornos socioeconómicos solventes y a alumnos becados de alto
potencial, en estas universidades se crean redes de contactos (networking) que
pueden incluir a futuros líderes empresariales y políticos. Lazos que se
enriquecen con las sociedades de exalumnos, que en estas instituciones suelen
ser muy sólidas y activas, brindando un apoyo que se extiende mucho más allá
del campo profesional o de la graduación, brindando oportunidades de
interactuar de cerca con expertos y profesionales de renombre, lo que trae
consigo oportunidades únicas de orientación y conexiones profesionales
valiosas.
Recuérdese como ejemplo
notorio el caso del presidente Miguel Alemán, quien durante su etapa
universitaria construyó una red de relaciones que con el tiempo se conocería
como el “Grupo de la Universidad”, que fue fundamental para el ascenso político
y económico de sus integrantes, como Manuel Gual Vidal (creador del INBAL),
Ramón Beteta (figura clave del “milagro mexicano”) o Antonio Carrillo Flores (impulsor
de la economía). La UNAM lleva tiempo siendo el centro de la formación de las
élites políticas, así como el ITAM lo es para las económicas y el Tec de
Monterrey para las empresariales.
Y aunque el mundo laboral es
cada vez más competitivo y feroz, el hecho de graduarse de una de estas
universidades puede aumentar la credibilidad y la visibilidad profesional de
una persona. El prestigio de la institución ayuda a abrir puertas y a facilitar
el acceso a eventos y comunidades que no están al alcance de todo el mundo. Además,
estas universidades mantienen vínculos estrechos con empresarios y líderes de
los sectores productivo, financiero, de negocios o de tecnología, lo que se
traduce en oportunidades y ofertas exclusivas para sus estudiantes y egresados.
Aunque estudiar en una
universidad altamente rankeada ofrece muchas ventajas para el posicionamiento
social y profesional, es importante hacer notar que por sí solas dichas
ventajas no garantizan el éxito, pues éste depende igualmente –y en la misma
medida- del esfuerzo individual y las habilidades personales del graduado. El
“networking” estriba también en la capacidad de la persona para construir y
mantener relaciones sociales significativas. ¿Cómo? Participando en ferias,
conferencias, reuniones con exalumnos, y sobre todo, colaborando en proyectos:
ofrecer ayuda y conocimientos retribuye fortaleciendo las relaciones, generando
confianza y facilitando el acceso a oportunidades cada vez mejores.
Este aspecto de las redes de
influencia no siempre suele ser tomado en cuenta al momento de escoger
universidad. Cuando un joven tiene que tomar esta decisión, generalmente privilegia
factores personales (interés, vocación, ambiente), académicos (oferta,
modalidad, calidad, reputación) y financieros (costos, becas, proyección
laboral). Los padres de familia de nivel socioeconómico solvente pueden pagar
las universidades mejor rankeadas (frecuentemente son en las que ellos mismos
estudiaron), no solo por cuestiones de nivel educativo, sino por las
posibilidades laborales para sus hijos, que incluyen las redes profesionales
que ellos mismos ya han tenido la experiencia de aprovechar. Pero un progenitor
que no ha tenido esta vivencia difícilmente podrá tomarla en cuenta al
aconsejar a su hijo.
El networking profesional en
la universidad es crucial para el desarrollo de una carrera, ya que permite
construir relaciones que abren puertas laborales, promueven el crecimiento personal
y profesional, y facilitan el acceso a recursos y oportunidades que no están al
alcance de todos.
31 de octubre de 2025
30 de octubre de 2025
Que te mantenga el gobierno II
29 de octubre de 2025
Que te mantenga el gobierno
A continuación me permito reproducir la columna:
México enfrenta una transición
demográfica acelerada que, combinada con una baja educación y salud financiera
de la población, está configurando una auténtica bomba de tiempo social.
Los datos oficiales del INEGI
sobre inclusión y salud financieras, así como las proyecciones poblacionales,
demuestran que, como sociedad y Estado, estamos fallando en la preparación para
el gran reto del envejecimiento.
El primer campanazo es
ineludible: la población de 60 años o más crece a un ritmo de más de medio
millón de personas cada año. Esta tendencia es tan marcada que, para el año
2030, se proyecta que el número de adultos mayores superará al de jóvenes en el
país. El bono demográfico se agota, pero el colchón financiero para amortiguar
este cambio está prácticamente ausente.
Las encuestas nacionales
de Inclusión Financiera (ENIF) y de Salud Financiera (ENSAFI) del INEGI —en las
que reparé, gracias a la recomendación del financiero José Antonio Ezquerra—
arrojan cifras que evidencian esta falta de previsión. El mexicano promedio no
sólo está mal preparado, sino que vive con la ilusión de que el gobierno
resolverá su futuro.
En apenas tres años, el
porcentaje de mexicanos que piensa solventar sus gastos en la vejez con
subsidios se disparó de 57.2 a 68.2 por ciento (entre 2021 y 2024). A esto se
suma que un alarmante 43.8% espera cubrirlos con dinero de familiares.
La falta de preparación
individual se refleja en la escasa penetración de instrumentos de previsión.
Aunque se observa un ligero aumento en el tiempo, sólo 63% de la población de 18
a 70 años cuenta con una cuenta de ahorro formal. La situación del crédito es
igualmente precaria: únicamente 37.3% tiene algún tipo de crédito. De este
grupo, la mayoría (22.6%) utiliza una tarjeta departamental, que representa el
crédito más caro y menos productivo del mercado, mientras que sólo 5.6% tiene
acceso a un crédito de vivienda, la forma de deuda más barata que además genera
un activo patrimonial.
El panorama se oscurece
al mirar los mecanismos de protección: sólo 22.9% de los mexicanos tiene algún
tipo de seguro, y de éstos, una minoría (apenas 7.5%) cuenta con un seguro de
gastos médicos, esencial para enfrentar los riesgos de salud en la vejez.
Respecto al ahorro para el retiro, apenas 42.2% de los mexicanos cuenta con una
afore, pero el compromiso para robustecerla es casi nulo: en 2024, únicamente
8.6% de los afiliados realizó una aportación voluntaria.
Todos estos datos
convergen en la cruda realidad de una población que vive al día y con un
profundo estrés financiero. A 45.9% de los mexicanos de 18 años y más nunca o
casi nunca le sobra dinero a final de mes. La fragilidad es palpable: 45.4%
tiene preocupación de tener que gastar en imprevistos, una cifra que ilustra el
alto nivel de ansiedad financiera. Los efectos son profundos: 48.4% de los
mexicanos están muy preocupados por la acumulación de deudas, y esta angustia
se traduce en estrés financiero, que se refleja con afectaciones fisiológicas o
psicológicas. La consecuencia directa es que 34.6% de los mexicanos carece de
la capacidad de hacer frente a un gasto o imprevisto importante.
Lo más preocupante es el
pesimismo sobre la propia capacidad. Sólo cuatro de cada 10 mexicanos tienen
confianza en sus habilidades para administrar su dinero día a día, y apenas uno
de cada cuatro para planificar su futuro financiero. Los datos de INEGI revelan
que más de la mitad de los mexicanos (52.7%) siente que sus ahorros son
insuficientes.
Los datos de la ENIF y la
ENSAFI son un llamado de atención urgente. Revelan que un alto porcentaje de
mexicanos de entre 18 y 70 años no se está preparando, ni tiene las
herramientas ni la resiliencia para enfrentar su futuro. Es indispensable que
el gobierno deje de fomentar un asistencialismo que genera dependencia y, en su
lugar, implemente una política de educación financiera agresiva que fomente el
ahorro formal, el uso inteligente del crédito, la previsión en salud y la
responsabilidad individual ante el retiro, antes de que esta bomba demográfica
y financiera estalle.
Pascal Beltrán del Río,
Bitácora del director: Bomba de tiempo social y espejismo del bienestar. Excelsior,
29 de octubre de 2025.