3 de marzo de 2026

¿Y el esfuerzo?

En estos ingratos tiempos, en las escuelas se detesta la cultura del esfuerzo, el afán de superación, la búsqueda de la excelencia, la recompensa al esfuerzo para conseguir mejores resultados, la lucha por alcanzar las metas que cuestan o el aprender a recomenzar después de un fracaso.


Políticas como la eliminación de notas reprobatorias, el pase automático, la premiación para todos o la reducción de la exigencia académica buscan proteger la autoestima a corto plazo, pero terminan perjudicando la competitividad de los alumnos.

Ahora se premia la mediocridad y se evita que haya diferencias entre unos alumnos y otros, en pro del bienestar emocional, no vaya a ser que se ofendan (o sus papás), confundiendo igualdad de oportunidades con igualdad de resultados.

¿Alguno de estos maestros y directores se pregunta cómo afectan sus medidas a las habilidades laborales del futuro egresado?