Hoy día ya nadie se siente
suficientemente representado por las mayorías democráticas; todo el mundo
reclama una representación propia:
blancos, negros, orientales, occidentales, latinos, indígenas, ciegos,
cojos, mancos, tuertos, impedidos físicos, LGBT similares y conexos,
todosexuales, nadasexuales, altos, bajos, gordos, flacos, sordos,
ambientalistas, vegetarianos, veganos, animalistas, perristas, ciclistas,
cochistas, feministas, masculinistas, nerds, artistas, runners, glutenfree-ers,
ateos, espiritistas, terraplanistas y un largo etcétera.
Por ese camino ni la
nacionalidad ni la ley nos cobija a todos por igual, sino que hay que estar
haciendo excepción o legislación especial para cada grupo que se siente
minoritario y vulnerable. Mientras más agresivo se ponga, o más lobby haga (el/la
que no chilla no mama), habrá que hacerle más concesiones. Así, la mayoría
democrática queda reducida a un colectivo que, aparentemente, ya no representa
a nadie.