Veía yo en la Gaceta UNAM
de diciembre que los mexicanos usan más Internet que el promedio mundial: en el
mundo el 62.5% de las personas se conectan a Internet en un promedio de 6.5
horas al día; en cambio el 80% de los mexicanos se conecta por poco más de 9
horas al día. Impresionante.
Y de esa enorme cantidad de
mexicanos que no se despegan de la web, el 69% corresponde a jóvenes entre 12 y
17 años, dedicando gran parte de su tiempo a plataformas como WhatsApp, TikTok,
YouTube e Instagram. Esta alta conectividad, según Eduardo Portas (investigador
de la Universidad Anáhuac), conlleva riesgos significativos como ciberacoso,
adicción, trastornos del sueño, comparación social y problemas de salud mental
como ansiedad y depresión.
De acuerdo al diario ABC de España,
un análisis de las universidades Rey Juan Carlos y Pontificia publicado en
febrero también muestra consumos altos de Internet, pero en este trabajo se
analizó el efecto de las redes sociales (RRSS), encontrando que el 60% de los adolescentes
encuestados reconoció tomar horas de su sueño por estar conectados. El 76.5%
reconoció sentir ansiedad si no responde inmediatamente a los mensajes o
notificaciones que le llegan por los diversas redes, la mitad declaró tener
sentimientos de inseguridad si se quedan sin conexión y el 98% reconoció una
necesidad funcional y emocional de estar en línea en las RRSS.
Sea como sea, las redes
sociales llegaron para quedarse. Su uso excesivo entre los jóvenes comienza a
ser cuestionado por expertos que afirman que crea personas fáciles de distraer
y que requieren ser estimuladas audiovisualmente para mantener su atención por
breves espacios de tiempo. Otras críticas se concentran en el aspecto más
social de las herramientas: las comparaciones personales que se hacen frente a
personas que aparecen en una pequeña pantalla y logran afectar la psique del
adolescente
Las consecuencias sociales, educativas
y de salud de este hecho apenas comienzan a ser estudiadas. Pero al parecer,
esa adicción sí tiene un impacto, y se necesita que los especialistas de estos
campos nos ayuden a pensar qué hacer para disminuir esta problemática que está
creciendo.
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